DESAFÍOS...

"...sólo los que se atreven a llegar lejos, son capaces de llegar a saber lo lejos que pueden llegar..."
T.S. Elliot

lunes, 28 de enero de 2013

¡Me gusta!

Hoy es lunes y no he parado de currar, llegué tarde a casa y no he podido entrenar. ¿Estoy fastidiado? ¡no!, llevo todo el santo día con una sonrisa en la cara que yo creo que mis compañeros de trabajo se creen que fumo algo raro. Pues no fumo, no,  es que la vida es bella, coño. 
¿Que por qué lo digo una y otra vez? pues...aparte de porque es una verdad como un templo, porque me gustan muchas cosas, ¿ejemplos? a montones...

Me gusta la playa, me gusta correr, me gusta el viento y me gusta el sol. 
Me gusta la lluvia, me gusta la luna, me gusta "eso", me gusta nadar. 
Me gusta el mar, me gustan las sonrisas, me gusta madrugar y me gusta trasnochar. 
Me gusta comer, me gusta besar. 
Me gustan los libros y me gusta pedalear. 

Me gusta remar, me gustan las películas. 
Me gusta emocionarme y me gusta llorar. 
Me gusta caminar, me gusta reír.  
Me gusta escribir y me gusta gustar. 

Me gusta que me besen y me gusta trabajar. 
Me gusta facebook, me gustan los niños.
Me gustan los recuerdos y  me gustan los planes.
Me gusta el blog, me gusta cantar. 
Me gusta cansarme y me gusta descansar.
Me gustan los viernes, me gusta la miel.
Me gusta beber y me gusta el bailar.
Me gusta Cabañas, me gusta el "terrenín"....
Me gustan tantas cosas que me gusta no ser capaz de escribir todas, en fin. 

Los tiempos son difíciles, y sin embargo cada vez hay más gente, entre la que intento estar, que buscan la alegría en las cosas más simples. Hay un auge, quizá en apariencia a veces exagerado del optimismo. yo mismo a veces dudo sino daré la imagen de un seguidor fanático de la sección "autoayuda" de Alcampo.  Me han dicho que soy un "kumbayá" de "Viva la gente". Puede que sí, pero sino intentamos alegrarnos cuando más difícil es todo, mal iríamos. No creo que esté mal el optimismo sino se despega de la realidad. 

De un tiempo a esta parte surgen iniciativas "sonrientes": Los corredores participamos una y otra vez en carreras solidarias en las que o bien llevamos un gorro de Robin Hood y "repartimos" dinero entre los pobres, o nos ponemos una camiseta naranja o rosa y aportamos la cuota de inscripción a la lucha contra el cáncer, por ejemplo. 


Hace unos años causó sensación una moda, iniciada vaya usted a saber donde, consistente en "liberar" los enanitos de jardín. El autodenominado "Frente de Liberación de los Enanitos de Jardín" se multiplicó por todo el "mundo mundial" y se dedicó a liberar las figuras de gnomos y enanitos y soltarlos en bosques, hacerles fotos en exóticos viaje y enviárselas a sus dueños opresores. Fue algo gracioso. 

Poco después nos invadieron los "flashmobs", la multitud de una gran estación en Bélgica se ponía a bailar  el DoReMí de "Sonrisas y lágrimas", o los paseantes de Central Park bailaban el Thriller de Michael Jackson...También es gracioso. Otras veces, un montón de gente sonriente se pasa una tarde en la Calle Real dando abrazos gratis (¿verdad Sabela?) y ¡oigan! reconfortan ¿eh? sientan bien...


En las redes sociales proliferan los grupos del estilo de "reparte sonrisas" "un abrazo para cada uno"  etc...y los "me gustan" (ese pulgar señalando hacia arriba) en cada foto, vídeo o mensaje positivo que se comparte se cuentan por miles. 

(El Marqués sonriente, foto de Bores)
Y ahora viene el motivo de la sonrisa. Al ver el dossier de prensa esta mañana me encontré con una de estas iniciativas "buenrollistas" que me tocó el corazoncito. En Ferrol, unos desconocidos que deben estar partiéndose de risa, han hecho este fin de semana un poco de vandalismo...pero del bueno, del gracioso. Las estatuas de dos insignes ferrolanos amanecieron transformadas. El marqués de Amboage, Don Ramón Pla y Monge, que da nombre a la más mítica plaza ferrolana (ahora que ya no hay caballo...) apareció "tuneado" con la cabeza cubierta por un torpe pero gracioso remedo del típico "smiley" ese icono que todos conocemos. 

Al abuelo "le gusta"
Por otro lado, mi señor abuelo, Don José María, que también tiene su estatua en otra plaza de la ciudad, señalando con el dedo cual Colón descubridor  los astilleros que creó y dirigió, amaneció con la mano cubierta por un "Me gusta" enorme, y al verlo, mi cara y la de mis parientes y conocidos se ha convertido en un "Smiley viviente".  
Por cierto que a la estatua del abuelo ya le habían hecho una "gracia" hace años, poniéndole alrededor del dedo un "donut", como en el anuncio aquel, jejeje. 

En fin, que hoy no he corrido y en menos de un mes tengo una media marathón, ya correré mañana, que será otro día. Estoy contento por muchas cosas, entre ellas, hoy en Ferrol había más sonrisas que nunca a pesar de todo. Y que duren la sonrisa y las bromas, que duren, porque...¡me gusta!

domingo, 20 de enero de 2013

La lluvia cae sobre el suelo gris...

Pero espera, descuida, que ya vendrán, los buenos tiempos volverán,  pero espera descuida, que ya vendrán...la lluvia los devolverá. (Esos ojos negros, Duncan Dhu)

(Ferrol bajo la lluvia,foto de Tomás Masito)

Galicia, la tierra de los mil ríos, dicen. Galicia, donde el cielo es siempre gris, cantan. Galicia, donde la lluvia tiene 100 nombres, escriben....

Vamos, que no para de llover. Llevamos unas semanitas de lo más mojados. Estos últimos días han sido especialmente malos, estamos bajo el influjo de una (otra) "ciclogénesis explosiva", o sea, temporalazo de toda la vida con nombre científico. Esta vez el temporal ha sido bautizado con el sonoro nombre de "GONG". Carreteras cortadas, bajos inundados, ríos desbordados, cortes de luz, carreras aplazadas, el agua saliendo a borbotones por los sumideros, alguna gotera inoportuna, cielo y suelo gris, peligro al volante.... ley de vida, y en Galicia más.

A mi, a pesar de ser un playero empedernido, me gusta la lluvia, me encanta estar calentito en casa y ver a través del ventanal los chaparrones caer. Ahora que oigo un poco mas, me hipnotiza el sonido de la lluvia golpeando los cristales o la persiana por las noches. Pero por muy bonito que sea eso y muy verdes que sean los campos y árboles, cuando se eterniza el caer de agua, uno, ni siquiera un optimista, puede evitar cansarse y entristecerse un poco. 

Por si uno no tuviera bastante con la parte triste de la vida real, en la que los periódicos cada día se superan en cuanto a informarte de robos, corrupciones, caraduras, ex ídolos deportivos que confiesan su dopaje ( y harán caer otro ídolos, me temo) y otras lindezas, encima los días son grises y oscuros. La gente se amodorra en casa, no apetece salir, si vives en el campo te da pereza (o prudencia) conducir hasta la ciudad a tomar algo...un rollo, en definitiva. Menos mal que sabemos que después de la tormenta siempre llega la calma y que "nunca choveu que non escampara", y eso nos da ánimos para seguir adelante. 

Siendo corredor popular en Galicia uno ya está acostumbrado a soportar toda clase de inclemencias en las carreras, corremos contra viento y marea,  a algunos incluso nos gusta correr bajo la lluvia, a mi en particular me motiva, me siento mejor. Sobre todo me gustan las carreras en las que llueve, parece más épico. Pero una cosa es que te pille el chubasco una vez que has empezado a correr y otra es animarte a salir cuando llueve. Reconozco que estar calentito en casa y ver como chorrea sin parar hace que me de pereza "ponerme de corto" darle a la zapatilla. 

Pero hoy necesitaba correr. Suelo correr con gente, soy de los bichos raros que prefieren correr acompañados, aún así, hoy me apetecía hacer km a solas en plan "depuración". Hacer una tirada larga sin preocuparme del ritmo de los demás ni de llegar tarde a ningún sitio. En estos casos lo mejor es hacer un recorrido lineal, que no sea circular, para evitar la tentación de quedarte a la mitad, así que fui a la carretera de las Fragas del Eume, uno de esos paraísos cercanos, si dejas el coche en el aparcamiento y corres hacia Caaveiro, no te queda más remedio que volver luego. 

El Río desbordado
Ha sido una auténtica gozada. Con este tiempo y  a esas horas no había cazadores, gracias a Dios. Correr sin mirar el reloj, bajo la lluvia, por esa carretera/corredoira que sigue el curso del río, rodeado de regatos, helechos, carballos, fauna autóctona y algún que otro paseante  loco, abrigado y a cubierto bajo su paraguas,  encantado de ver que hay gente más loca aún, no tiene precio, como decía el anuncio. 

En fin, el resultado es que esta mañana de domingo han salido unos 22 km en algo así como dos horas, por carretera, barro, agua (estos días han abierto el embalse y el nivel del río supera la carretera en varios tramos) algo de monte e incluso rocas, por las pozas una vez pasado el fantástico monasterio. Todo ello sin parar de llover, sin aburrirme ni un minuto, sintiendo como cada km me fortalecía y cada gota de agua que me mojaba se llevaba el sudor y los agobios. Después de estirar bien, una caña, un buen caldo gallego y una pequeña siesta, me siento como nuevo, feliz como una perdiz y con muchas, muchísimas ganas de seguir adelante, que queda mucho camino por andar y hay que recorrerlo, llueva o haga sol. 

Que llueva, que llueva, que xa escampará. 

viernes, 11 de enero de 2013

Tres san Silvestres y un "érase una vez..."

Bueno, acaba de empezar el año y este domingo iré ya a la segunda carrera del 2013, la San Julián (o san Xiao en vernáculo) de Ferrol. Otra carrera que "tripito", un 10.000 céntrico, por adoquines, y con alerta naranja meteorológica, empezamos con ganas.

El sábado pasado, víspera de Reyes, participé en la sorprendentemente divertida II San Silvestre Popular de As Pontes, de 5000 metros, aquí al lado. Ya, ya se que las San Silvestres son el día de Fin de Año pero en Galicia somos así,  la de Ares/Mugardos se celebra el último domingo de diciembre, sea el día que sea y ésta, como llovia mucho el 31 de diciembre, se aplazó al sábado, lo cual fue estupendo porque así pude participar el 31 en la fantástica san Silvestre Rialto (probablemente una de mis carreras preferidas, de 7800 metros) y el 5 en As Pontes, carrera que además vio incrementado el número de participantes gracias al cambio de día.

La coña es que el día 30 había ido a la mencionada y peculiar "san silvestre" que va de Ares a Mugardos y vuelta a Ares (10000 metros con buenas cuestas), así que he podido ir en 7 días a 3 carreras que en teoría se deberían celebrar a la vez, Cabañés tiene el don de la ubicuidad, jeje.
Lo curioso es que me quedé encantado en las tres, hice unas marcas bastante buenas teniendo en cuenta mi poco entrenamiento y el hecho de que en estas carreras la mitad del recorrido lo haces bromeando. A ver si sigo así, poquito a poquito y sin lesionarme.

Pasemos al "Once upon a time..", que dirían los vecinos de "Chéspir". Me apetece contar una historia de esas que me gustan y cuando se recuerdan hacen que te olvides de las agujetas, el cansancio, las cosas malas (que haberlas haylas, como las meigas) y te anima a hacer cosas nuevas, aprovechar el tiempo y disfrutar de lo bueno de la vida (que es mas que lo malo, como ya sabemos).

La historia, evidentemente muy cercana, me vino a la cabeza ayer por casualidades de la vida. Por un lado una amiga recordaba una carta que recibió de niña en la que cierto "novio" de la infancia le contaba que estaba "malito" y por otro lado, ayer, cuando sufría corriendo por el pinar/playa/ paseo/corredoiras de la zona en la "tirada larga" de esta semana, un amigo me comentaba la historia de un conocido de la comarca que hace años era campeonísimo (de hecho tiene alguna marca imbatida aún hoy en España) y que tuvo que dejar de correr de golpe, por una enfermedad. Los sudores del trote se ve que afectan a las neuronas y relacionando una cosa con otra, me apeteció escribir esto.

Pues eso, ahí va la historia. Había una vez un niño de unos 9 años, el menor de una numerosísima familia  El ultimo mono, según algunos y el rey de la casa, según otros. El mimado, eso sí, para qué negarlo. Pues bien, un día el cativo en cuestión se despertó de color azul, como los pitufos, sin poder respirar y tosiendo como un energúmeno. Sin entrar en detalles, una enfermedad algo rara (tanto que nunca quedo claro de que demonios se trataba, hablándose tanto del famoso síndrome tóxico de aquella época como de otras cosas parecidas) le hizo entrar en coma, nadie daba un duro por él pero algo paso y se despertó sin causa aparente, (pidiendo comida, un flan para más señas).

Tras pasar una buena temporada en la UVI y "gozar" de unas largas hospitalizaciones los años siguientes, perdiendo mucho tiempo de colegio, hasta el punto de repetir curso y todo, la enfermedad, el inhalador y las estancias en el hospital parecía que iban a ser parte de su vida.  Pero no, de pronto, dejó de tener problemas, de un año para otro dejó de usar el inhalador y de caer enfermo. El exceso de medicinas le perjudicó el oído pero nada más. Tan pancho. Si no se supo muy bien lo que tuvo, tampoco se indagó mucho en por que dejé de tenerlo.


Muchos años después el golfo en cuestión decide empezar a practicar algo de deporte y un par de añitos más tarde, sin comerlo ni beberlo, finaliza su primer maratón bajo la lluvia. Imagino la cara de incredulidad de los médicos, enfermeras y el propio niño si en aquel tiempo, hace mas de un cuarto de siglo, le dicen que va a correr maratones, 3 san silvestres en una semana y  que (¿nunca aprenderé a decir que no??) se acaba de inscribir a un trail duro para dentro de tres semanas...

¿Moraleja del cuento?  que la vida (aparte de ser bella)  te da sorpresas, sorpresas te da la vida; que nunca se debe uno dar por vencido, que hay que dar gracias todos los días por poder disfrutar de  la vida y que no debemos perder NADA de tiempo. El niño de que hablaba antes ya no lo es, y como hoy ya hizo bicicleta por la mañana y el domingo tiene carrera durilla, esta tarde solo va a "vegetar" en el sofá y pasear por la playa hasta que llegue la hora de tomarse un par de cañas. Buen plan, ¿verdad? es lo que hay, la felicidad de las pequeñas cosas...



lunes, 31 de diciembre de 2012

Entre pitos y gritos..¡Feliz año nuevo!

Otro año acaba. En teoría un año negro negrísimo, para olvidar: que si crisis, paro, guerras, corrupción, estafas....Sí, cosas muy malas, pero para recordárnoslas están los telediarios. Yo prefiero resaltar lo bueno, que siempre hay algo, por ejemplo el mundo no se ha acabado, como algunos pronosticaban, algo es algo ¿no?.

Como este es un "contenedor rudimentario de desfogues personal", pues me centro en lo mío, que cada cual piense sobre todo en lo positivo, que es buena forma de acabar un año y mejor aún de empezar otro. 
Un día cualquiera
Algunos amigos han tenido niños, la mayoría de mis conocidos mantenemos el trabajo o hemos cambiado, alguno que estaba destinado lejos de los suyos ha regresado, he visto películas buenas, he leído libros estupendos, me he reído tanto o más que otros años, he cambiado hábitos (a mejor), he ido al concierto "un día cualquiera" de los Padel Rock en verano, he redescubierto sonidos que desde pequeño no escuchaba....podría seguir escribiendo pero tengo poco tiempo que en 6 horas tengo una San Silvestre y quiero dejar todo preparado para la juerga de la noche. 

Me quedo con un par de cosas personales: Empecé 2012 sabiendo que me iba al paro en breve y encima lesionado, dos meses después tenía un buen empleo, en el que he conocido a gente estupenda y un poco más tarde, sin comerlo ni beberlo, acabé mi primer maratón, La Coruña42, "contra viento y marea" (para mi el 2012 ha sido el año del maratón). También hice mi primer acuatlón, después del que tuve más agujetas de reírme que de correr o nadar, me he aficionado a correr por el monte, ....En fin, que sí, que como siempre digo, la vida sigue siendo bella

Ahora a empezar el 2013 con buen pie, con mucho ánimo, objetivos nuevos de los que ya hablaré y con ganas de seguir adelante: 365 días por delante, "mucho camino por andar" ¿no?

Pues eso, que feliz 2013 a todos, que entre "gritos y pitos", como dice la canción de Mecano, los españolitos hagamos por fin algo a la vez. Que sigamos adelante, que tiremos del carro, que trabajemos duro, disfrutemos mucho, no se lesione nadie y esta noche "si bebemos no conduzcamos", brindemos todos, como dice otra canción, con una copa de bondad y cordialidad. 

Recordemos que nadie es un fracasado si tiene amigos, que decía mi ídolo George Bayley,  el de "Qué bello es vivir", y por supuesto, aquí hay uno para todos los que esto lean. 


miércoles, 19 de diciembre de 2012

XXVII Vuelta a la Ría. Sereno en el peligro.


Siempre fiel a su deber, sereno en el peligro, y desempeñando sus funciones con dignidad, prudencia y firmeza….(Cartilla de la Guardia Civil, por el Duque de Ahumada)

Pues nada, que los años pasan (y en ocasiones pesan) y este domingo se celebró la 27ª edición del Memorial Adolfo Ros, Medio Maratón Vuelta a la Ría. La tercera en la que participo. 

Este año tocaba la salida y llegada en el ayuntamiento de Neda, famoso por su pan y sobre todo por las “minivueltas a la Ría” que hacemos todos los jueves de verano un nutrido grupo de corredores de la comarca.  
La semana anterior fue climatológicamente, terrorífica, un frío que pelaba, vientos huracanados, lluvias torrenciales, granizadas, alertas de todos los colores….vamos, parecía que los Mayas tenían razón y el fin del mundo (mundial) se acercaba. Por si fuera poco lo gris de los días y lo negro negrísimo de las noches, las cadenas de televisión, en un alarde originalidad, solo programaban (aparte de los consabidos programas de cotilleos/gritos/alaridos/insultos y series de crímenes todas exactamente iguales) películas apocalípticas: Que si Armaggedon, el Núcleo, el Fin de los Días, el Día Después de Mañana…..y así una larga lista, vamos, ¡para dar ánimos!


Pero bueno, si el mundo se acaba (y encima en viernes y el día antes de que me toque el gordo, tiene narices la cosa) había que aprovechar los días restantes y, a pesar de la escasez de entrenamientos de estos meses, ¿qué mejor manera que participando en LA CARRERA, con mayúsculas?

El día previo ya fue de inmersión en el ambiente de la Adolfo Ros,  me pasé toda la mañana en la tienda DÉCIMAS de Ferrol, donde se entregaban los dorsales, charlando y saludando a los muchísimos corredores conocidos que allí fueron, jeje, parecía el jefe de protocolo de un acto ceremonial, ¡hasta fotos nos hacíamos recogiendo el dorsal!. Diego me va a tener que poner en nómina, los clientes ya me piden a mi que les atienda.
A pesar de ser una carrera en la que iba solo con la intención de terminarla sin sufrir mucho,  me puse lo suficientemente nerviosos (¡qué caray, no dejaban de ser 21 km corriendo por un tobogán de asfalto en paños menores con un tiempo malísimo!) para no dormir bien y acudir a Neda con unas ojeras considerables. Algún amiguete quería sustituir el “cabañés” de mi dorsal por “resacoso” pero esta vez no era cierto.

La cantidad de gente que llegó algo tarde a por el dorsal motivó que el padre del homenajeado diese el disparo de salida con unos 20 minutos de retraso, lo que supuso unos 20 minutos de espera bajo la lluvia, pero bueno, todo fueron saludos, risas, fotos, las acostumbradas anécdotas…en fin, esos momentos que le dan parte de su encanto a participar en carreras. Sonó el PUM y allá fuimos, a rodear la Ría de nuevo.


Esta vez no corrí con mis amigos acostumbrados, ya que la mayoría eran ambiciosos con sus marcas, lo que ocurre es que en estas zonas conozco al 70% de los participantes, jeje, así que me uní a algún otro cuarentón poco entrenado pero aún así, los primeros 5 km (hasta el puente  de las Pías) fueron mucho más rápidos de lo que me esperaba. Y como ese puente me da canguelo porque como se ponga a soplar el amigo Eolo no hay quien lo cruce, pues ahí aceleramos. Total, que en el km 10 llevaba un ritmo (y lo que es mejor, una frescura) nada conforme a mi nivel de entrenamiento ni a mi peso, estaba alucinado.  

Como suele ocurrir, en las carreras se hacen grupitos. De hecho hasta el km 16 fuimos  juntos 4 o 5 corredores que íbamos contándonos cosas y animándonos, además en esta ocasión coincidimos de vez en cuando con los participantes en silla de ruedas. Nos adelantaban en las cuestas abajo bromeando, se nos cruzaban en llano, les dejábamos atrás en las cuestas arriba…una gozada compartir carrera con gente así, con ese espíritu de superación y esa alegría. La verdad es que son un ejemplo y a veces me daban ganas de aplaudirles. 

Más variedad le dio al grupo que integrábamos la presencia casi constante, entre el km 7 y el 14, del todo terreno de la Guardia Civil que apoyaba a la organización y supongo que estaría para controlar el tráfico a mitad de carrera y seguir especialmente a los participantes en silla de ruedas. El caso es que como íbamos pegados, nos pasamos la carrera charlando con los beneméritos en cuestión. Que si “vamos a acelerar y así no podéis seguirnos” que si “como vayáis más rápido os vamos a multar” en fin, una coña marinera. Hasta de libros hablamos, uno de ellos “la marca del meridiano” de Lorenzo Silva, sobre una investigación por parte de la Guardia Civil.


En el km 15 la escolta policial nos abandonó. Una hora 15 llevábamos corriendo bajo la lluvia y sobre los charcos y ya notaba el cansancio, pero iba bien. Uno de los del grupito dijo que aceleraba, que gracias a nosotros había mantenido un buen ritmo yendo fresco y que se iba a arriesgar a bajar de 1.35 así que le dio caña. Al pasar el avituallamiento del km 15 el cansancio se multiplicó por 100, era de justicia, sin entrenar no se puede lograr buen resultado. ME fundí del todo en el km 16, estaba totalmente vacío, sin fuerzas, no fue una pájara como en Villgarcía, fue simplemente que no tengo fondo. Empezó a adelantarme gente y decidí “tirar para adelante” al trote, sin perder la sonrisa, ya que estaba en una fiesta mientras otros estaban en casa aburridos dlante d ela tv, por ejemplo. Allá fui, hacia Neda, sin dejar de saludar, chocar manos, decir chorradas y, ya que no iba a llegar bien a meta, por lo menos disfrutar.

Y a fe que lo hice, lo pasé como un enano aunque reconozco que me picó un poco la envidia al ver a mis amigos triunfadores, sobre todo Diego, Pedro y los corredores populares de la Armada, que hicieron unos tiempazos increíbles. Por otro lado, revisando la clasificación, tiene narices que entre los 30 primeros (de 700) haya varios de mis conocidos. Es un incentivo para volver a entrenar (o para codearme con gente más lenta, jejeje).

Prueba superada, “benemérita carrera”, risas a tutiplén y el lunes, creo que por primera vez tras una carrera, ni rastro de agujetas.


Se acaba el año (y esperemos que no el mundo) y me quedan dos o tres carreras de aquí a 2013. Ya contaré (espero…)

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Arriba excursionistas (el día de la marmota)


¡Arriba, excursionistas!¡Hoy es el día de la marmota! ¡Preparaos, porque hace frío! ¡Mucho frío!¿Dónde creíais que estábais, ¿en Florida?...

Esta frase a todo volumen, seguida de la fantástica canción de Sonny  y Cher "I got you babe", despertaba al pobre Bill Murray cada vez que se repetía el día de la marmota, "The groungdhog day"(el día de la marmota)  en la película homónima, titulada en España "Atrapado en el tiempo". 

En la peli en cuestión el día se repetía hasta que salía perfecto. Cuando la veo pienso ¿qué haría yo si eso me pasase y lo supiese? abrazaría gente; aprendería idiomas; bajaría a Cartagena y volvería a besarla, aunque ahora esté casada y con hijos, es más, besaría a todas las que quiero; abrazaría a las limpiadoras, a todos los que sonrieran; me liaría contigo y contigo también; escribiría un poema;   gritaría lo bella que es la vida...que me tomasen por loco, me daría igual. 


Me confesaría, haría el Camino de Santiago disfrazado de Espinete y quizá atracaría un banco;  me pasaría un día entero viendo "Qué bellos es vivir" y "cantando bajo la lluvia", robaría un barco a vela y navegaría, me daría igual volcar varias veces. Le preguntaría a muchos y muchas el por qué de esa cara triste;  le pediría matrimonio a todas. Escribiría verdades como templos en las paredes y en la arena de la playa, cantaría a grito pelado en la Plaza del Obradoiro...Mil cosas haría. Correría desnudo bajo la lluvia, correría un maratón, ¡no! correría más, correría hasta morirme ¡total volverá a sonar la canción y me despertaré! entonces podría volver a correr, o nadar hasta alta mar, hasta que me hundiese o me comiese un pez grande. Intentaría que se reconciliasen quienes yo me sé....viviría muchas cosas. 

¿A qué vienen estas locuras? pues a que el domingo pasado participé en la Carrera de Montaña "CERRO DE LA MARMOTA", como ya había anunciado, carrera en beneficio de la Asociación Pablo Ugarte, contra el cáncer infantil.  En la película el famoso día de la marmota es el dos de febrero, da igual, aquí fue el dos de diciembre. Como necesitaba unos días de desconexión, aproveché unos "moscosos" para viajar 600 km en tren y visitar a amigos y familiares que quiero y participar en esta carrera. Y efectivamente, como decía el locutor,  había que prepararse porque hacía frío, mucho frío...

No paro de repetir que estos meses entreno poco y mal, pero aún así participo en carreras solidarias o benéficas. Ya no me agobian las marcas (aunque me está apeteciendo mejorar otra vez, para qué engañarnos). Un amigo me llamó loco cuando le dije que iba a correr un trail de 25 km, con una temperatura de entre 0 y 5 grados, en un sitio que no conozco. Pero allá fui. El sábado me acosté a la 1.30, después de una rica, abundante y nada apropiada cena, media botella de vino, dos gin tonics y muchas risas. 6 horas después me despertaba hecho polvo, claro, en mi dorsal debería poner "resaca". Tras la ducha nada reparadora me puse la ropa de correr, me recogió mi amigo José D. y allá fuimos, a sufrir. ¡Qué frío hacía! y ¡qué buen ambiente había!. 

(Varios arroyos tuvimos que atravesar)
Me parecía raro no pararme a saludar gente cada dos por tres mientras calentábamos, pero sigo siendo yo y cuando nos colocaos en la zona de salida vino una chica a preguntarme si yo era Miguel, el primo de blablabla, y a desearme mucha suerte, por si fuera poco en plena carrera adelanté a otro primo mío que participaba en la marcha andando. Mi amigo alucinaba, ¡hasta en la Sierra saludo gente!.

En este acto benéfico había el trail de 25 km, una carrera de 11 y una marcha larga. Los primeros 8 km eran casi llanos o cuesta abajo, y Jose iba fresco como una lechuga, me pegué a él y corrimos a un ritmo medio de 4.15 minutos el km, excesivo para mí aunque me encontraba bien, así que decidí dejarle escapar y dosificar. Yo quería hacer kilómetros y cuestas,sin pretensiones de marca, para ganar fondo de cara a la Vuelta a la Ría de Ferrol. Tenía miedo tras la pájara de Villagarcía, pero los km pasaban y me notaba más  o menos bien, sería por ir al ritmo debido.

Llamadme "provinciano" si queréis, pero acostumbrado como estoy a correr en Galicia (algo inigualable) me parecía raro correr en un sitio tan distinto. Poquísimos árboles  en medio de un monte no es algo "normal" para mi. Pero el paisaje era precioso, y como iba "despaciño" disfruté las vistas en todo momento. El amplísimo horizonte era roto por un lado por las montañas nevadas y por otro por las 4 altísimas torres de Madrid. No paraba de mirar hacia todos lados.  

Si bien no caminé en casi ningún tramo, en los avituallamientos sí que me paré largo y tendido, charlaba, comentaba la carrera, estiraba un poco, y vuelta a empezar. La verdad es que disfruté como un enano y me daba igual no conocer a nadie, los corredores charlamos como si fuésemos todos del mismo grupo. El caso es que a las dos horas y pico ya estaba otra vez en Colmenar, los últimos 3 km eran recorrido "urbano" con una inesperada cuesta que desafiaba la ley de la gravedad (jeje, exagerar un poco no es malo) y al llegar a la línea de meta ya estaba mi amigo José esperándome (un cuarto de hora me sacó el tío).

Me dio pena no quedarme a disfrutar del ambiente "postcarrera" y sobre todo saludar a la nueva super corredora que participaba en su primera carrera (la de 11 km), que hizo en muy buen tiempo, pero estaba en casa ajena y tenía comida familiar. En fin,  otra prueba superada, una (otra) maravilla disfrutada y un granito de arena, o un empujón del carro, por una buena causa, como debe ser. 

La próxima carrera ya el día 16, LA CARRERA con mayúsculas, la Vuelta a la Ría, a la que solo iré a participar. Paciencia.

Acabo por hoy, no puedo resistirme a compartir el vídeo de la canción de Cher. I got you Babe. Por cierto que no vi ni una marmota....






miércoles, 28 de noviembre de 2012

La pájara que da cuerda al mundo

Señor pájaro-que-da-cuerda, ¿has visto alguna vez la sombra de una lágrima? La sombra de las lágrimas no es una sombra cualquiera. Es muy distinta. Viene de un mundo lejano especialmente para nuestros corazones. ("Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" de Murakami, ese que escucha jazz mientras explica de qué habla cuando habla de correr)

Yo nunca he visto la sombra de una lágrima, pero el domingo pasado me acordé de este fragmento (bueno, me acordé de que había un fragmento más o menos así) del libro mencionado arriba.  

Ubiquémonos. Creo que ya he escrito que entre el cambio de hora, el frío, la lluvia, el mucho trabajo y la vagancia, llevo unas semanas flojillas de entrenamiento. A pesar de ello, siempre logro nadar dos o tres días entre semana y correr otros tantos, de modo que los domingos suelo "cumplir" con las tiradas largas o alguna incursión en la montaña.  Por esto y porque soy como soy y no sé decir que no a nada, cuando el martes me "wassapeó" (palabro nuevo) un amigo para liarme a acompañarle a la Media Maratón de Vilagarcía no tardó ni un segundo en convencerme, es más, solo enterarme que era en beneficio de "Cáritas" me inscribí al instante. 

Total, que allá fuimos, otro domingo levantándonos a las 7 de la mañana (si es que estamos fatal, nos han echado algo en la bebida seguro, hemos perdido la cabeza) y a las 10.30 sonó el consabido "PUM" y salimos a correr, con 8 grados de temperatura, mi camiseta de tirantes del Club Ría de Ferrol y 21.097 metros por delante.  La quería hacer como un entrenamiento para LA carrera, la Vuelta a la Ría de Ferrol del 16 de diciembre.

Se trataba de tres vueltas a a un circuito de 7 km por un entorno bastante feo, portuario, en obras y con poco público, pero por lo menos era llano.  El caso es que la primera vuelta la hice bien, pero en el km 11 más o menos algo pasó, me sentí vacío, "sin pilas". No me dolía nada pero no podía correr, me sentí "desfondado" de pronto y sin ninguna motivación. Tanto bajé el ritmo que al acabe la segunda vuelta al mismo tiempo que el ganador de la prueba acababa su tercera y ganaba la carrera.  Me paré. Fue la primera vez que decidí retirarme, no me apetecía seguir. Pero como siempre hay gente buena por ahí suelta, cuando ya estaba agachándome para pasar por debajo de las cintas de separación sentí una palmada en la espalda y escuché, "vamos cabañés, síguenos que solo queda una vuelta" era un corredor que estaba haciendo de "liebre" (creo) a dos miembros del Club de Atletismo de Sada. Así que me pegué a ellos y les seguí hasta el km 18. Ahí me quedé rezagad pero, como ya quedaba poco, me enganché a otros tres y llegamos juntos, charlando y encantados.  Otra prueba superada, con mi peor marca en media (1.46) y la satisfacción de vencer la tentación de retirarme (si bien con ayuda extra, pero bueno).

Me pasé esa tarde entera chafado en el sofá, viendo películas y bebiendo aquarius, con décimas de fiebre.  Se trató de una pájara con todas las letras, nunca me había pasado y si se repite acudiré al médico, que esto se hace por salud. 

¿Y por qué me acordé del fragmento del inicio de esta entrada? porque hubo un momento  raro durante la poca distancia que corrí solo al final, sobre el km 18  iba cavilando por qué coño estaba yo ahí sufriendo sino me jugaba nada cuando pasé pegado a una gaviota que picoteaba algo en el suelo, se asustó y extendió las alas y vi su sombra delante de mi y en ese  justo momento me crucé con una corredora que iba mucho más perjudicada que yo, con lágrimas en la cara.  Me dejó impactado, se veía que lo estaba pasado fatal. Entre la pájara, el pájaro, las lágrimas, y el "momento de qué hablo cuando hablo de correr" que estaba montando en mi cabeza, me acordé del libro del pájaro que da cuerda al mundo. Yo creo que la pájara me afectó a las neuronas, jeje. 


En fin, otra experiencia más. esta semana poco trote, a recuperar fuerzas y el domingo, aprovechando que voy unos días a Madrid a gastar "moscosos", participaré, con calma eso sí, en el trail solidario del Cerro de la Marmota, a "empujar el carro" un poquito en favor de los niños enfermos. 

Se acercan además las navidades, época en la que el hombre nostálgico que soy se vuelve casi melancólico, así que a ver si por lo menos cambia el tiempo y el cielo azul me anima y hace que no me olvide que, a pesar de todo, la vida sigue siendo bella y queda mucho camino por andar.