DESAFÍOS...

"...sólo los que se atreven a llegar lejos, son capaces de llegar a saber lo lejos que pueden llegar..."
T.S. Elliot

miércoles, 20 de marzo de 2013

"Consejos vendo..." y el santo Job.

Consejos vendo que para mi no tengo, dice el saber popular. Y como casi siempre, el refranero acierta. 

Pongamos unos ejemplos:
Primeras juergas: Consejo al prójimo: "no mezcles bebidas, bebe con moderación, lo justo para el puntillo". Realidad del consejero: resacón del quince por beberse hasta el agua de los floreros.
Época de estudiante:  Consejo de sabio: "deberías estudiar desde el primer día" Conducta del que aconseja: última noche antes del examen sin dormir, reteniendo datos con alfileres para lograr el 5 raspado y olvidarse de todo lo estudiado a los tres segundos de entregar el examen.
Novias serias: Consejo al prójimo "pórtate bien con ella, que vale mucho" práctica del sabio de marras:  Copas con los colegas y golferías varias hasta que ella se cansa, le manda a freír espárragos y se casa con un marino (versión ferrolana de la realidad, hay otras pero el final es parecido)
Trabajo de duración dudosa: Consejo al prójimo: " Desde el primer día busca una salida, haz cursos o prepara una oposición". Triste realidad: Se acaba el contrato y el listillo se encuentra con una mano delante y otra detrás.

Y vamos al meollo de hoy, centrándome, como no podía ser de otra manera, en el tema de los corredores populares

Consejo número uno:  "Entrena con cabeza -dice el bocazas- regularmente y toda la semana, no vale machacarse solo los sábados y domingos". Realidad: Entre semana, por salir tarde del trabajo, llover, hacer frío y estar cansado, uno se toma una caña, cena y al sobre después de hacer zapping. Llega el fin de semana y uno se mete 40 km entre montaña y carretera....
Consejo número dos:  "Debes estirar siempre" jajaja, ¡ay que me parto!, la realidad, como todos sabéis, es que después de correr uno se pasa media hora de cháchara y como mucho estira el sueldo a fin de mes.
Consejo número tres: "Escucha tu cuerpo" dice el mismo sujeto, "a la mínima molestia para, que es mejor parar un par de días que un mes". Realidad del fanfarrón en cuestión: Se mata a correr sin importarle lo que le duela, abusando del ibuprofeno y reflex o cosas similares. 

Resumiendo: Llevo dos semanas parado y sin casi poder andar. Un pinzamiento del nervio produjo un cambio de postura al correr para que no duela y ello desemboca en una tendinitis, lesión en toda regla.  Siguiendo el hilo causa -efecto, todo lo anterior motiva que me haya perdido la mejor carrera de Galicia , el Medio Maratón Vig-Bay (aunque mi preferida sigue siendo el memorial Adolfo Ros-Volta á Ría de Ferrol) y encima estoy ganando michelines....

Lo peor no es eso, carreras hay para dar y tomar, y ahora empiezan los añorados días largos, supongo que el agua de las nubes se ha agotado (¡es imposible que quede más!) y podré volver a disfrutar cuando me recupere. Lo peor es que la vida, como todo sabemos, a pesar de ser bella tiene altibajos. Muchos de lo que lean esto saben qué es lo que me preocupa ahora y es una pena no poder recurrir a machacar pinar, paseo marítimo, playa, montaña o asfalto con mis "tenis de correr" para "desfogarme". 

En fin, intentaremos seguir el ejemplo del santo Job (seguro que ni corría ni se lesionaba, el santo en cuestión) y tirar para delante. Menos mal que me queda el recurso a la piscina y a base de hacer largos, las penas son menos (y los michelines también) 

Mañana fisio (pagar para que te machaquen el cuerpo y te hagan daño debe ser pecado aparte de sonar muy porno) y a ver qué pasa. ¡Estoy deseando poder hacer una crónica de cualquier carrera!

domingo, 10 de marzo de 2013

El Cho, de Ferrol al cielo, pasando por Helsinki

Se acerca la primavera, época de maratones en España. Que si el de Sevilla la semana pasada, que si La Coruña 42 el día 21 de abril, el "Madrid Rock and roll" (MAPOMA) el 28 de abril... este año me temo que si corro los 42.195 lo haré en otoño, en Oporto, Lisboa o san Sebastián, aunque me de rabia no haber preparado uno para primavera, pero una cosa es ir a lo loco a las medias maratones (cosa que hago continuamente) y otro hacer la distancia mítica sin un mínimo de forma. En fin, ya se verá. 

El caso es que cuando hablamos de maratones, todos nos acordamos (aparte de super Gabresselaise o cómo se escriba)  de aquel campeonato de Europa celebrado en Helsinki, en 1994. Incluso los no aficionados a los deportes tienen en su mente esa foto de Martín Fiz y  Diego García, primero y segundo en el maratón, en la meta, arrodillados esperando al tercero, su amigo Alberto Juzdado. Me acuerdo como si fuera ayer. Cuando viajaban a Helsinki, un avispado periodista deportivo dijo en la radio que "los atletas españoles van de vacaciones", se lucio el cráneo privilegiado. El trabajo duro y la perseverancia de estos tres deportistas (de los de verdad) fue la semilla que dio como fruto "la imagen del atletismo", tres amigos atletas abrazados y sonrientes dando a España el oro. 

Lo curioso es que el ganador de la medalla de plata, Diego García, tristemente fallecido en pleno entrenamiento para una media maratón en Loyola, empezó a correr en Ferroliño.  Muchos de mis compañeros de equipo, entrenamientos (ejem), carreras y charlas en el "banco de estirar" son de su quinta, nacidos entre el año 60 y 65, y vivieron sus inicios en el atletismo. Entre ellos mi "entrenador putativo" Ramón.  Hace unos meses, recordando ese momento de oro del atletismo español, no paraban de reírse y hablar de "el cho", yo no tenía ni idea de qué hablaban hasta que me explicaron la historia. 

Un pelón (marinero)
Diego García hizo la mili en Ferrol, la ciudad departamental (cuando desapareció el servicio militar obligatorio, Ferrol perdió parte de su idiosincrasia) y se hizo amigo de muchos de mis actuales compañeros.  En Ferrol, durante la mili, sus amigos más íntimos y compañeros de entrenamientos le llamaban "el cho". "Cho" es el apelativo con el que, en la mili, se denominaba a los marineros vascos de reemplazo, según me cuentan. En aquella época, Diego estaba algo gordo y empezó a correr con mis actuales compañeros "talluditos" por bajar peso y librarse de las guardias. Al principio por lo visto era de "los corredores paquetes" y se quedaba atrás en los entrenamientos y carreras.  ¿Quién les iba a decir a todos ellos que el Cho iba a escribir una de las páginas imborrables de nuestro deporte?

(Alejandro Gómez pasando de mi)
Diego murió, como dije, en pleno entrenamiento, lo que hace pensar, la verdad. El mismo Martín Fiz declaró que la muerte de su amigo le hizo "colgar las zapatillas" en el sentido de dejar la competición, pero no el correr para disfrutar. Por cierto, otra casualidad, a Martín Fiz le ganó en un campeonato de España (supongo que en categoría promesa) uno de mis compañeros de equipo, que cosas. El corredor que acompañaba a Diego cuando le dio el infarto era el gallego Alejandro Gómez, gran fondista que llegó a ser olímpico al que tuve la oportunidad de saludar en un campeonato gallego de cross en A Pobra do Caramiñal, después de que doblarme el tío. 

Mi "entrenador" Ramón, creo que hizo la mili con Diego o por lo menos corría con él por aquella época. Ramón era de los buenos, de los corredores que viajaban por toda España y Europa a campeonatos juveniles, de hecho se pasó una mili bastante"light", librándose de la garita   por el hecho de estar compitiendo por ahí. Parece ser que a Diego le gusto lo de correr y poco a poco, fue mejorando mucho. La mili era muy larga y en 18 meses tuvo la oportunidad de participar en muchas carreras de la zona.  La coña es que, en una de aquellas carreras (si no me equivoco en una media maratón, "Vuelta a la Ría de Ferrol"), Diego les ganó, quedando en muy buen lugar. La frase de Ramón, cuando llegó a meta fue todo menos premonitoria, ya que le dijo a un compañero "tío, estamos acabados, ya nos gana hasta el Cho". Jajaja. Increíble. 


La verdad es que la vida da muchas vueltas, ahí va otro ejemplo. Recuerdo hace ya 17 años,  el famoso gol que le metió el entonces jugador del Barça Ronaldo al que era equipo de primera división "Compostela", en el estadio multiusos de San Lázaro, e la capital gallega. Yo estaba pasando unos días de juerga en Madrid, en casa de un primo mío, y vimos el gol en su televisión. Me acuerdo que me preguntaron si había ido alguna vez a ese estadio y dije que no, y que "no creía que fuese a ir nunca". Pues bien,  unos años después, trabajé un año entero en ese estadio (el que creo que ha sido mi mejor año laboral, de hecho).  La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, que cantaba el otro. 


Bueno, anécdotas al margen, peligra mi participación (yo participo, no compito  como ya sabéis) en la VIG BAY, esa carrera especial que tanto me gusta, Medio Maratón Gran Bahía, entre Vigo y Bayona, con las Islas Cíes a la derecha durante todo el recorrido. Un pinzamiento en el nervio ciático me tiene fastidiado desde hace una semana, a ver si a base de estirar, antiinflamatorios y visitas al fisioterapeuta (¡qué machaques me mete el tío!) puedo ir aunque sea al trote más cochinero del mundo, a disfrutar. Crucemos los dedos....



domingo, 24 de febrero de 2013

...y los demás participan.

El primero gana, el segundo pierde y los demás participan. (Frase típica de corredores populares)

Cuando hace justo 3 años empecé a correr, me sorprendí de lo mucho que se mejora en los primeros meses, tanto es así que mis marcas en mis primeras carreras son, eso, mis mejores marcas en cada distancia.   Es normal que al principio estés más motivado, que al ser algo nuevo y ver que se progresa tanto te lo tomes más en serio, que al estar en paro  (eso sí que no lo echo de menos) entrenaba el triple y encima con entrenador experto...el caso es que corría más,aunque nunca fui demasiado competitivo, de hecho siempre dije que en las carreras populares no se compite, se participa.

Me dice mucha gente que soy de los que más disfrutan en las carreras, que siempre estoy riendo y saludando y no me preocupa el tiempo,  no sé si será así pero disfrutar, os aseguro que lo hago. Los amigos más experimentados me decían que poco a poco dejarían de interesarme las carreras populares, que cuando no mejorase me darían tentaciones de abandonar los trotes y cosas así. No me lo creía.

Estas últimas semanas, el mucho trabajo (gracias a Dios), el malísimo invierno que estamos teniendo, la poca planificación, las lesiones de mis compañeros habituales de correrías y otros factores han hecho que ni recupere forma ni me apetezca ir a carreras, la verdad. Los otros amigos que sí siguen entrenando bien se han "especializado", unos preparan solo "diezmiles"otros trails, los mejores se han pasado definitivamente al triatlón...y tampoco acuden, como antes hacíamos, a toda carrera cercana que se celebre.  En resumen, que seguía corriendo cuando tenia tiempo, muchas veces sin siquiera llevar reloj, incluso haciendo barbaridades como  24 km de montaña o cosas así,  pero no me apetecía ir a carreras, así de claro. Solo me atrae participar en la Vig Bay del próximo marzo y, quizás, los 42 kilómetros y 195 metros, ya veremos donde.

(El Xalo)
Hoy se celebró en Coruña la tercera edición de "La Coruña21" media maratón homologada muy llana.  Me había inscrito hace dos meses, gastándome 15 eurazos, con lo que decidí asistir  pero sin ningún tipo de preparación ni ambición. De hecho, ayer mismo acompañé a uno de los "traileros" que hacen ultras de montaña a entrenar en el cercano (y altísimo) monte Xalo, unos 20 km agotadores y muy divertidos. Total que esta mañana al intentar levantarme era tal el dolor de piernas que pensé en quedarme un par de horas mas en la cama y no ir a Coruña.

Pero al final fui, sin ningún tipo de presión pensaba mezclarme entre el pelotón de colorines a hacer la "tirada larga"de esta semana sin mirar el crono. Llovía sin parar y la temperatura osciló entre los 3 y los 7 grados, vamos, un frío peludo, como se suele decir.  

Mientras conducía a Coruña iba desganado. En el autopista me adelantaron un par de amigos que iban a un duatlón y me dieron ganas de dar la vuelta. Al llegar a por el dorsal aún no había nadie, el día era gris, estaba congelado, me dolía todo de ayer...un desastre. 

Pero en dos minutos, ¡zas! todo cambió. Empezó a aparecer gente conocida, a muchos solo les veo en carreras, por toda Galicia, otro me preguntaba si yo era "cabañés" , la megafonía puso música a todo volumen y el speaker típico de estos eventos animó el cotarro.  Sonó el disparo y allá fuimos, 21097 metros de charcos, lluvia, sudor, frío, calor, aplausos, saludos, risas, coñeos, fotos, palmadas, Pedro Nimo me dobló sin piedad ...¡una gozada! me sentí como si fuese una de mis primeras carreras, disfruté como un enano y aunque hice una marca malísima, estoy satisfechísimo de haber corrido 40 km entre el sábado y el domingo. 
(La verdadera ganadora. Foto Superkarmen)
Mención de honor se merece la chica ciega que participó en la carrera, guiada por un sonriente corredor lazarillo. En cada cruce en que coincidía con ellos me desgañitaba animándole y cuando llegaron a la meta la ovación de todos los que allí estábamos hizo que casi se me saltasen las lagrimillas, uno sigue siendo un moñas.

Siguiendo con mi patética marca, uno de mis superatletas amigos, el "ultrero" Pedro, me ha echado la bronca porque dice que tenía que haberme esforzado más y no estar tan contento con esa porquería de carrera, pero él no lo entiende. He ganado. He ganado a la tentación de no ir, la de retirarme en el km 15, me he ganado a mi mismo por la suma de ayer y hoy, he ganado en diversión y sobre todo he ganado recuperando el placer de estas carreras y las ganas de correr más. 


El primero (hoy fue un marroquí, claro) gana, el segundo pierde, los demás participan...y yo he participado y he ganado. Feliz como una perdiz, los días se alargan a pesar del frío, las plantas del jardín anuncian que se acerca el fin del invierno y la vida es bella, señores, vaya si lo es....

domingo, 10 de febrero de 2013

Una película con final feliz

"¿Nunca te has fijado que la vida es como una serie de películas?. Bueno, tienes las de aventuras, por ejemplo, todas empiezan con problemas, pero luego los admites y te conviertes en mejor persona, después de trabajar duro. Eso fertiliza el final feliz y hace que florezca, como el final de las películas de Rocky, Karate Kid, La Guerra de las Galaxias,Indiana Jones y Los Goonies, que son mis películas favoritas..."(Pat, "el lado bueno de las cosas")

Esa frase es de una novela que me regalaron el otro día y que me ventilé entera ayer, al pasarme toda la tarde en el sofá, encerrado por culpa de un catarrazo y del clima de este invierno gallego "como los de antes" que no para de diluviar. El libro, en el que se basa la película de moda "el lado bueno de las cosas" es entretenido y me lo regalo una amiga porque según ella tengo que ver la película ya que, cito textualmente, "me pega". 

Bueno, con esto del catarro al final me leí la novela (entretenida) y hasta vi la película (muy divertida). Y sí, la verdad es que me pega, me pega. Te deja buen sabor de boca y te hace buscar el lado bueno de las cosas, eso está bien, una peli divertida en la que además de reirte y babear con la protagonista femenina, te olvidas un poco de los problemas que te rodean y encima sacas alguna conclusión util. Por si fuera poco, el chalado protagonista menciona entre sus películas favoritas muchas de la mías y aún es más...¡es corredor! y dice de la canción del entrenamiento de Rocky que es "probablemente la mejor canción del mundo".  Así que me ha gustado, al margen de que suelo tenerle manía a las películas demasiado famosas o muy nominadas a premios y esas cosas, como es el caso.

Cambiando de tercio, y viendo que hace tiempo que no cuento mi vida. El pasado fin de semana fui a Vigo, a ver a amigos y familia, a correrme una juerga de noche el viernes, pasar el día de tapas/cañas el sábado y el domingo pegarme una comilona con mi hermana y mi cuñado. 


Claro que, siendo como soy, saqué unas horas el domingo por la mañana para un pequeño entrenamiento con el montañero Chedo ("el-hombre-al-que-le-debo-haber-hecho-el-maratón"), se trataba de hacer "unos kilómetros" de montaña...¡Carallo con los kilómetros! al final salieron 24 km de nada, con tres "ultreros"acostumbrados a maratones de montaña y yo resoplando detrás (pero aguantando el tipo).  Desde Moaña hasta el punto más alto de la península del Morrazo, desde donde se veía toda la Ría de Vigo, Pontevedra, Islas Atlánticas...una maravilla. Solo me metí dos leñazos fruto de mi torpeza, las zapatillas inadecuadas y el barro hasta los tobillos, pero nada importante, aparte de volver (otra vez) a tener las uñas negras. Cualquiera que corra sabe de qué hablo.  Después de la paliza, el papeo con mi hermana vino como agua de mayo, claro.


Al margen de las agujetas y las uñas negras, lo importante es que lo pasé muy bien y fue un buen entrenamiento. ¿Planes atléticos?... con mi típica indecisión (el ultrero Pedro me echará la bronca) sigo sin saber qué demonios quiero hacer: carreras de montaña;  medias, maratones; cross....¡es que me gusta todo! así que de momento seguiré a salto de mata, apuntándome a lo que me apetezca, aunque me he puesto como objetivo preparar  "un poco bien" la Vig Bay, esa media maratón "especial". Y después...quién sabe, igual repito el maratón de Coruña (lo más probable) o me lío la manta a la cabeza y me apunto al MAPOMA (Madrid), con la intención de acabarlo, que dice un amigo que un español que no haga el MAPOMA no se puede llamar maratoniano...Aunque eso quizá lo deje para el 2014.

Así que nada, nada, a darle caña a esforzarse y, como dice el protagonista de la película: A convertirse en mejor persona después de trabajar duro. 


Saludos y eso, a ver el lado bueno de las cosas, que las películas pueden tener final feliz aunque no lo parezca. 


lunes, 28 de enero de 2013

¡Me gusta!

Hoy es lunes y no he parado de currar, llegué tarde a casa y no he podido entrenar. ¿Estoy fastidiado? ¡no!, llevo todo el santo día con una sonrisa en la cara que yo creo que mis compañeros de trabajo se creen que fumo algo raro. Pues no fumo, no,  es que la vida es bella, coño. 
¿Que por qué lo digo una y otra vez? pues...aparte de porque es una verdad como un templo, porque me gustan muchas cosas, ¿ejemplos? a montones...

Me gusta la playa, me gusta correr, me gusta el viento y me gusta el sol. 
Me gusta la lluvia, me gusta la luna, me gusta "eso", me gusta nadar. 
Me gusta el mar, me gustan las sonrisas, me gusta madrugar y me gusta trasnochar. 
Me gusta comer, me gusta besar. 
Me gustan los libros y me gusta pedalear. 

Me gusta remar, me gustan las películas. 
Me gusta emocionarme y me gusta llorar. 
Me gusta caminar, me gusta reír.  
Me gusta escribir y me gusta gustar. 

Me gusta que me besen y me gusta trabajar. 
Me gusta facebook, me gustan los niños.
Me gustan los recuerdos y  me gustan los planes.
Me gusta el blog, me gusta cantar. 
Me gusta cansarme y me gusta descansar.
Me gustan los viernes, me gusta la miel.
Me gusta beber y me gusta el bailar.
Me gusta Cabañas, me gusta el "terrenín"....
Me gustan tantas cosas que me gusta no ser capaz de escribir todas, en fin. 

Los tiempos son difíciles, y sin embargo cada vez hay más gente, entre la que intento estar, que buscan la alegría en las cosas más simples. Hay un auge, quizá en apariencia a veces exagerado del optimismo. yo mismo a veces dudo sino daré la imagen de un seguidor fanático de la sección "autoayuda" de Alcampo.  Me han dicho que soy un "kumbayá" de "Viva la gente". Puede que sí, pero sino intentamos alegrarnos cuando más difícil es todo, mal iríamos. No creo que esté mal el optimismo sino se despega de la realidad. 

De un tiempo a esta parte surgen iniciativas "sonrientes": Los corredores participamos una y otra vez en carreras solidarias en las que o bien llevamos un gorro de Robin Hood y "repartimos" dinero entre los pobres, o nos ponemos una camiseta naranja o rosa y aportamos la cuota de inscripción a la lucha contra el cáncer, por ejemplo. 


Hace unos años causó sensación una moda, iniciada vaya usted a saber donde, consistente en "liberar" los enanitos de jardín. El autodenominado "Frente de Liberación de los Enanitos de Jardín" se multiplicó por todo el "mundo mundial" y se dedicó a liberar las figuras de gnomos y enanitos y soltarlos en bosques, hacerles fotos en exóticos viaje y enviárselas a sus dueños opresores. Fue algo gracioso. 

Poco después nos invadieron los "flashmobs", la multitud de una gran estación en Bélgica se ponía a bailar  el DoReMí de "Sonrisas y lágrimas", o los paseantes de Central Park bailaban el Thriller de Michael Jackson...También es gracioso. Otras veces, un montón de gente sonriente se pasa una tarde en la Calle Real dando abrazos gratis (¿verdad Sabela?) y ¡oigan! reconfortan ¿eh? sientan bien...


En las redes sociales proliferan los grupos del estilo de "reparte sonrisas" "un abrazo para cada uno"  etc...y los "me gustan" (ese pulgar señalando hacia arriba) en cada foto, vídeo o mensaje positivo que se comparte se cuentan por miles. 

(El Marqués sonriente, foto de Bores)
Y ahora viene el motivo de la sonrisa. Al ver el dossier de prensa esta mañana me encontré con una de estas iniciativas "buenrollistas" que me tocó el corazoncito. En Ferrol, unos desconocidos que deben estar partiéndose de risa, han hecho este fin de semana un poco de vandalismo...pero del bueno, del gracioso. Las estatuas de dos insignes ferrolanos amanecieron transformadas. El marqués de Amboage, Don Ramón Pla y Monge, que da nombre a la más mítica plaza ferrolana (ahora que ya no hay caballo...) apareció "tuneado" con la cabeza cubierta por un torpe pero gracioso remedo del típico "smiley" ese icono que todos conocemos. 

Al abuelo "le gusta"
Por otro lado, mi señor abuelo, Don José María, que también tiene su estatua en otra plaza de la ciudad, señalando con el dedo cual Colón descubridor  los astilleros que creó y dirigió, amaneció con la mano cubierta por un "Me gusta" enorme, y al verlo, mi cara y la de mis parientes y conocidos se ha convertido en un "Smiley viviente".  
Por cierto que a la estatua del abuelo ya le habían hecho una "gracia" hace años, poniéndole alrededor del dedo un "donut", como en el anuncio aquel, jejeje. 

En fin, que hoy no he corrido y en menos de un mes tengo una media marathón, ya correré mañana, que será otro día. Estoy contento por muchas cosas, entre ellas, hoy en Ferrol había más sonrisas que nunca a pesar de todo. Y que duren la sonrisa y las bromas, que duren, porque...¡me gusta!

domingo, 20 de enero de 2013

La lluvia cae sobre el suelo gris...

Pero espera, descuida, que ya vendrán, los buenos tiempos volverán,  pero espera descuida, que ya vendrán...la lluvia los devolverá. (Esos ojos negros, Duncan Dhu)

(Ferrol bajo la lluvia,foto de Tomás Masito)

Galicia, la tierra de los mil ríos, dicen. Galicia, donde el cielo es siempre gris, cantan. Galicia, donde la lluvia tiene 100 nombres, escriben....

Vamos, que no para de llover. Llevamos unas semanitas de lo más mojados. Estos últimos días han sido especialmente malos, estamos bajo el influjo de una (otra) "ciclogénesis explosiva", o sea, temporalazo de toda la vida con nombre científico. Esta vez el temporal ha sido bautizado con el sonoro nombre de "GONG". Carreteras cortadas, bajos inundados, ríos desbordados, cortes de luz, carreras aplazadas, el agua saliendo a borbotones por los sumideros, alguna gotera inoportuna, cielo y suelo gris, peligro al volante.... ley de vida, y en Galicia más.

A mi, a pesar de ser un playero empedernido, me gusta la lluvia, me encanta estar calentito en casa y ver a través del ventanal los chaparrones caer. Ahora que oigo un poco mas, me hipnotiza el sonido de la lluvia golpeando los cristales o la persiana por las noches. Pero por muy bonito que sea eso y muy verdes que sean los campos y árboles, cuando se eterniza el caer de agua, uno, ni siquiera un optimista, puede evitar cansarse y entristecerse un poco. 

Por si uno no tuviera bastante con la parte triste de la vida real, en la que los periódicos cada día se superan en cuanto a informarte de robos, corrupciones, caraduras, ex ídolos deportivos que confiesan su dopaje ( y harán caer otro ídolos, me temo) y otras lindezas, encima los días son grises y oscuros. La gente se amodorra en casa, no apetece salir, si vives en el campo te da pereza (o prudencia) conducir hasta la ciudad a tomar algo...un rollo, en definitiva. Menos mal que sabemos que después de la tormenta siempre llega la calma y que "nunca choveu que non escampara", y eso nos da ánimos para seguir adelante. 

Siendo corredor popular en Galicia uno ya está acostumbrado a soportar toda clase de inclemencias en las carreras, corremos contra viento y marea,  a algunos incluso nos gusta correr bajo la lluvia, a mi en particular me motiva, me siento mejor. Sobre todo me gustan las carreras en las que llueve, parece más épico. Pero una cosa es que te pille el chubasco una vez que has empezado a correr y otra es animarte a salir cuando llueve. Reconozco que estar calentito en casa y ver como chorrea sin parar hace que me de pereza "ponerme de corto" darle a la zapatilla. 

Pero hoy necesitaba correr. Suelo correr con gente, soy de los bichos raros que prefieren correr acompañados, aún así, hoy me apetecía hacer km a solas en plan "depuración". Hacer una tirada larga sin preocuparme del ritmo de los demás ni de llegar tarde a ningún sitio. En estos casos lo mejor es hacer un recorrido lineal, que no sea circular, para evitar la tentación de quedarte a la mitad, así que fui a la carretera de las Fragas del Eume, uno de esos paraísos cercanos, si dejas el coche en el aparcamiento y corres hacia Caaveiro, no te queda más remedio que volver luego. 

El Río desbordado
Ha sido una auténtica gozada. Con este tiempo y  a esas horas no había cazadores, gracias a Dios. Correr sin mirar el reloj, bajo la lluvia, por esa carretera/corredoira que sigue el curso del río, rodeado de regatos, helechos, carballos, fauna autóctona y algún que otro paseante  loco, abrigado y a cubierto bajo su paraguas,  encantado de ver que hay gente más loca aún, no tiene precio, como decía el anuncio. 

En fin, el resultado es que esta mañana de domingo han salido unos 22 km en algo así como dos horas, por carretera, barro, agua (estos días han abierto el embalse y el nivel del río supera la carretera en varios tramos) algo de monte e incluso rocas, por las pozas una vez pasado el fantástico monasterio. Todo ello sin parar de llover, sin aburrirme ni un minuto, sintiendo como cada km me fortalecía y cada gota de agua que me mojaba se llevaba el sudor y los agobios. Después de estirar bien, una caña, un buen caldo gallego y una pequeña siesta, me siento como nuevo, feliz como una perdiz y con muchas, muchísimas ganas de seguir adelante, que queda mucho camino por andar y hay que recorrerlo, llueva o haga sol. 

Que llueva, que llueva, que xa escampará. 

viernes, 11 de enero de 2013

Tres san Silvestres y un "érase una vez..."

Bueno, acaba de empezar el año y este domingo iré ya a la segunda carrera del 2013, la San Julián (o san Xiao en vernáculo) de Ferrol. Otra carrera que "tripito", un 10.000 céntrico, por adoquines, y con alerta naranja meteorológica, empezamos con ganas.

El sábado pasado, víspera de Reyes, participé en la sorprendentemente divertida II San Silvestre Popular de As Pontes, de 5000 metros, aquí al lado. Ya, ya se que las San Silvestres son el día de Fin de Año pero en Galicia somos así,  la de Ares/Mugardos se celebra el último domingo de diciembre, sea el día que sea y ésta, como llovia mucho el 31 de diciembre, se aplazó al sábado, lo cual fue estupendo porque así pude participar el 31 en la fantástica san Silvestre Rialto (probablemente una de mis carreras preferidas, de 7800 metros) y el 5 en As Pontes, carrera que además vio incrementado el número de participantes gracias al cambio de día.

La coña es que el día 30 había ido a la mencionada y peculiar "san silvestre" que va de Ares a Mugardos y vuelta a Ares (10000 metros con buenas cuestas), así que he podido ir en 7 días a 3 carreras que en teoría se deberían celebrar a la vez, Cabañés tiene el don de la ubicuidad, jeje.
Lo curioso es que me quedé encantado en las tres, hice unas marcas bastante buenas teniendo en cuenta mi poco entrenamiento y el hecho de que en estas carreras la mitad del recorrido lo haces bromeando. A ver si sigo así, poquito a poquito y sin lesionarme.

Pasemos al "Once upon a time..", que dirían los vecinos de "Chéspir". Me apetece contar una historia de esas que me gustan y cuando se recuerdan hacen que te olvides de las agujetas, el cansancio, las cosas malas (que haberlas haylas, como las meigas) y te anima a hacer cosas nuevas, aprovechar el tiempo y disfrutar de lo bueno de la vida (que es mas que lo malo, como ya sabemos).

La historia, evidentemente muy cercana, me vino a la cabeza ayer por casualidades de la vida. Por un lado una amiga recordaba una carta que recibió de niña en la que cierto "novio" de la infancia le contaba que estaba "malito" y por otro lado, ayer, cuando sufría corriendo por el pinar/playa/ paseo/corredoiras de la zona en la "tirada larga" de esta semana, un amigo me comentaba la historia de un conocido de la comarca que hace años era campeonísimo (de hecho tiene alguna marca imbatida aún hoy en España) y que tuvo que dejar de correr de golpe, por una enfermedad. Los sudores del trote se ve que afectan a las neuronas y relacionando una cosa con otra, me apeteció escribir esto.

Pues eso, ahí va la historia. Había una vez un niño de unos 9 años, el menor de una numerosísima familia  El ultimo mono, según algunos y el rey de la casa, según otros. El mimado, eso sí, para qué negarlo. Pues bien, un día el cativo en cuestión se despertó de color azul, como los pitufos, sin poder respirar y tosiendo como un energúmeno. Sin entrar en detalles, una enfermedad algo rara (tanto que nunca quedo claro de que demonios se trataba, hablándose tanto del famoso síndrome tóxico de aquella época como de otras cosas parecidas) le hizo entrar en coma, nadie daba un duro por él pero algo paso y se despertó sin causa aparente, (pidiendo comida, un flan para más señas).

Tras pasar una buena temporada en la UVI y "gozar" de unas largas hospitalizaciones los años siguientes, perdiendo mucho tiempo de colegio, hasta el punto de repetir curso y todo, la enfermedad, el inhalador y las estancias en el hospital parecía que iban a ser parte de su vida.  Pero no, de pronto, dejó de tener problemas, de un año para otro dejó de usar el inhalador y de caer enfermo. El exceso de medicinas le perjudicó el oído pero nada más. Tan pancho. Si no se supo muy bien lo que tuvo, tampoco se indagó mucho en por que dejé de tenerlo.


Muchos años después el golfo en cuestión decide empezar a practicar algo de deporte y un par de añitos más tarde, sin comerlo ni beberlo, finaliza su primer maratón bajo la lluvia. Imagino la cara de incredulidad de los médicos, enfermeras y el propio niño si en aquel tiempo, hace mas de un cuarto de siglo, le dicen que va a correr maratones, 3 san silvestres en una semana y  que (¿nunca aprenderé a decir que no??) se acaba de inscribir a un trail duro para dentro de tres semanas...

¿Moraleja del cuento?  que la vida (aparte de ser bella)  te da sorpresas, sorpresas te da la vida; que nunca se debe uno dar por vencido, que hay que dar gracias todos los días por poder disfrutar de  la vida y que no debemos perder NADA de tiempo. El niño de que hablaba antes ya no lo es, y como hoy ya hizo bicicleta por la mañana y el domingo tiene carrera durilla, esta tarde solo va a "vegetar" en el sofá y pasear por la playa hasta que llegue la hora de tomarse un par de cañas. Buen plan, ¿verdad? es lo que hay, la felicidad de las pequeñas cosas...