DESAFÍOS...

"...sólo los que se atreven a llegar lejos, son capaces de llegar a saber lo lejos que pueden llegar..."
T.S. Elliot

miércoles, 12 de marzo de 2014

Déjame calzar esos pies desnudos (Run With Etiopía)

Tras este durísimo invierno de ciclogénesis, lluvia,  temporales, lluvia,  borrascas, lluvia, olas, inundaciones,  tormentas y más lluvia, por fin los gallegos estamos disfrutando de un anticipo primaveral que nos llena de energía, de ganas de hacer cosas, nos pone buen color, nos confirma que "nunca choveu que non escampara" y que, efectivamente la vida es bella y con sol, más aún. 

Aunque este año, por unas u otras razones, casi no he sido "corredor" consuela seguir trotando de vez en cuando (cada vez más, gracias a que los días van alargándose) y seguir en contacto con este mundillo, aunque sea como público. Ya comenté lo bien que lo pasé disfrutando "desde la barrera" del campeonato de España de Medio Maratón, La Coruña21, hace unas semanas. El pasado domingo tocó aplaudir, bajo un sol impresionante, a los participantes en el I Cross Country Galicia Pinar de Cabanas, farragoso nombre para una carrera de menos de 4 km, campo a través, en un circuito muy chulo en "mi" pinar.

Entre ver estas dos carreras y la proximidad de la Vig Bay (medio maratón "Gran Bahía" que une Vigo y Bayona con un recorrido alucinante) me ha picado el gusanillo y tengo ganas de volver a la línea de salida en alguna carrera popular. Justo ayer he encontrado la motivación que me hacía falta, participar en una carrera solidaria  en As Pontes de García Rodríguez, aquí cerquita, y a la vez...¡en Etiopía!.

Para entenderlo esa conexión correr/ AS Pontes/ Etiopía hay que explicar que se trata de un evento organizado por ABAY, una asociación que nació impulsada por un grupo de padres adoptantes de niños etíopes interesados en desarrollar en Etiopía (país muy vinculado al atletismo) diversos proyectos como construcción de pozos de agua, dotación de medios en centros escolares y culturales, campañas de salud, sensibilización frente al VIH y otras que se explican mucho mejor en el enlace que he compartido. 


(Coke y su camiseta)
Pues bien, esta asociación, que he conocido gracias a mi amigo Coke, gran cantante de "mi" grupo Padel Rock,  mejor persona y además maratoniano, triatleta y padre de varios niños entre los que hay uno nacido en Etiopía, promueve la celebración, el 30 de marzo, del evento "IN REAL TIME WITH ETIOPÍA"IRT consiste en la organización de carreras al mismo tiempo en diferentes ciudades de España y al mismo tiempo en Walmara (Etiopía) (donde ABAY concentra la mayor parte de sus proyectos) además del desarrollo de otras pruebas deportivas y, también aquí y allí, exposiciones fotográficas, presentaciones de composiciones musicales, libros y cuentos... buscando poner la mirada en la lejana Etiopía acercándonos a ella.
Coke participará con su camiseta de la selección de Etiopía, comprada por él mismo en el estadio de Addis Abeba y yo con la que me quepa, jeje, corriendo los dos en As Pontes y, a la vez, en Etiopía, siendo, como él dice "real runners". Por cierto que Paula Mayobre, protagonista de mi entrada sobre La Coruña 21, que hizo un carrerón el el Cross de nuestro pinar, es la madrina de la carrera en As Pontes, así que allí estaremos, sudando por una buen causa.  Quien quiera aportar un granito de arena y no quiera o pueda sudar, puede participar pinchando el siguiente enlace llevando el "dorsal solidario".

Para terminar copio este texto sobre el evento deportivo que leí en la página de ABAY. Me ha gustado tanto que no puedo evitar compartirlo. Un saludo y a ver si "encontramos ese viento que nos lleve".


UN LUGAR DONDE CORRER UNIDOS.

Búscame un lugar donde correr unidos
encuéntrame ese viento que nos lleve
que llene de golpe todos mis sentidos
que note que mi corazón se mueve.
Déjame calzar esos pies desnudos, 
préstame un instante tu sonrisa
hazme sentir que mi calor es el tuyo,
guárdame en tus ojos esa brisa. 
Invítame a soñar que somos sólo uno
muéstrame el camino que le dé sentido
que dé la vuelta a este injusto mundo, 
que nos levante del sitio en que estamos  metidos. 



jueves, 27 de febrero de 2014

Disfrutar desde la barrera.

El pasado domingo, 23-F, se celebró en Coruña el campeonato de España de Medio Maratón, La Coruña21. De 6 ediciones que se han celebrado, 4 desde que empecé a correr, sólo he participado en dos, la tengo medio gafada.

(Killo sufriendo tras "hacer mi marca")
En Galicia seguimos viviendo sumidos en un perpetuo temporal, encima salgo tarde de trabajar y desde enero, a la gripe le sucede amigdalitis, que a su vez se enlaza con un resfriado, que se conecta con vagancia o pocas ganas, con lo que los entrenamientos este ultimo mes y medio han brillado por su ausencia, claro. Ya escribí que este año pensaba seleccionar un poco las carreras y no machacarme en el asfalto, por supuesto menos aún sin estar entrenado. Así que, muy a mi pesar y aún estando inscrito, no participé en La Coruña21, sino que le cedí el dorsal a mi casi hermano gaditano Killoke y le acompañé a la carrera, así aprovechar para ver el campeonato, animar a los corredores y, como no, saludar sin parar, hacer vida social y tomarme un par de Estrella Galicia, por supuesto. 

(Pedazo carpa y pedazo club)
Dejamos el coche en el aparcamiento de mi trabajo y en cuanto saludé a los policías de la puerta ya no paré de charlar con conocidos en toda la mañana. El calendario de carreras está tan saturado que esta vez faltaron muchos de los habituales ferrolanos, aunque sí estaba el fenicio (de Fene) Ton y el jevorro de Alfonso, jeje. También estaban mis compañeros del Club Atletismo Sada, con su carpa/guardarropa/punto de encuentro que parecía el centro del universo, entre corredores, corredoras y amigos y familiares, debíamos ser unos 40 del club, por lo menos.

(Fon, Killoke y servidor en medio)
El circuito este año era diferente, en lugar de ser 3 vueltas idénticas a un circuito llano se daba una vuelta de 7 km y otra más larga, de 14, una de las tres vueltas de que consta el Maratón La Coruña42, que se celebrará el 27 de Abril, y que espero poder disfrutar, sino entero, un par de vueltas. La verdad es que para el público es un buen circuito, porque con cruzar un par de calles, puedes ver la carrera continuamente. 

(Lamdassen, apoyando el reto acondroplasia)
En cuanto los amigos empezaron a calentar y se situaron en la salida me uní a una buena pandilla de "animadores", con los que lo pasé como un enano. Mucha gente me pregunta cómo puede gustarme ver carreras (que me guste correr lo van entendiendo), dicen que es aburrido, que no es lo mismo que un partido de fútbol o tenis. Pero a mi me gusta, me lo paso muy bien envidiando el estilo de unos, riéndome de las pintas de otro, alucinando por cómo corre ese vejete,   flipando con que la chica guapa que veo a veces por cerca de mi trabajo también participe en carreras o riéndome de las anécdotas que suelen pasar. En esta ocasión, en pleno campeonato de España, el coche con el crono que abre la carrera se caló solo empezar y hubo que repetir la salida ¡eso fue un caos! menos mal que la gente se lo tomó a cachondeo y ya se conoce a esa salida como el momento "arráncalo por Dios" en plan Carlos Sainz y Moya. Vamos, que disfruto "desde la barrera" también. 

De esta carrera en particular, aparte de quedarme afónico como siempre y reirme de lo lindo con las ocurrencias de mis compañeros, he disfrutado viendo los impresionantes sprints de llegada a meta de los campeones Ayad y Alessandra (mínimas para el campeonato del mundo, ahí es nada) pero sobre todo, de la llegada a meta de una conocida que entrena en "mi" pinar de Cabañas

Paula es una chica joven (no llega a 25 años) que lleva corriendo toda la vida, ha sido campeona de España en varias distancias y categorías, suele entrenar en el pinar y conoce a todos los corredores de la zona. Con eso de coincidir mucho corriendo  (ella delante, claro, jeje) y  sobre todo en el "banco de estirar" en la clásica charla final de los entrenamientos, todos seguimos su evolución y la animamos, claro. 
(Tres eran tres en el banco de estirar)
Después de una lesión que le ha tenido algo apartada de las carreras, lleva unas semanas que cada vez que miro al pinar allí está ella, con sus "liebres" corriendo a toda pastilla, y yo muerto de envidia, claro. Nos había comentado que se iba a estrenar en esta distancia en La Coruña21, y yo pensé que haría una marca de entre 1.22 y 1.26. Ella corre mucho pero no dejan de ser 21.097 metros y la primera vez que participa.

Pues allí estábamos, viéndola pasar (yo estaba con Alex, uno de sus "liebres"),  animándola sin parar y comentando las incidencias. A la hora de empezar la carrera nos pusimos cerca de meta para ver las llegadas y, a la hora y 17 minutos del disparo de meta allí la vimos, esprintando, con su típico gesto de esfuerzo y una cara de emoción que se nos contagió a nosotros. En cuanto cruzó la línea de meta se puso a llorar mientras el público se desgañitaba animándola, y allá fue Alex corriendo a abrazarla. Parece una chorrada, y los que no estén en este mundillo al menos como aficionados "paquete" como yo, no lo entenderán, pero ese momento fue uno de esos que te animan a seguir corriendo y disfrutando de esto. 
(La imagen de la carrera. Enorme Paula)

Dejo la imagen de sus lágrimas al llegar y los aficionados al fondo animándola sin parar. Hasta ahora las imágenes que tenía de ella era verla corriendo siempre con cara de esfuerzo y estirando en el banco, ahora se une esta cara de sincera emoción. Por cierto que Paula, miembro del equipo Bikila, ha creado una escuela de Atletismo, tanto para niños como para mayores, así como ya iniciados o "novatos" muestra de que vive el atletismo como debe ser.

Así pues, por un lado me fastidió perderme la carrera y por otro me alegró poder disfrutar de estos momentos desde la barrera (si hubiese participado, me lo habrían contado media hora más tarde, jeje).   Acabo por hoy, a ver si empieza la primavera y vuelvo a correr más a menudo y escribo más.

miércoles, 29 de enero de 2014

42 ( y un poquito más)...la obsesión

Aquí estamos de nuevo. Tras una pausa, año nuevo, entrada nueva. 
Lo curioso es que seguimos como a fines del pasado año, en plena "ciclogénesis explósiva". Hablaba hace un par de meses del anuncio de Gadis y su optimista y entrañable "se chove que chova", está claro que el genio publicitario este año ha acertado de pleno. Todos los días nos acordamos de esa frase. Tan mojados estamos que yo creo que nos va  a salir musgo en la cara norte y que en breve vamos a ir revisando el refranero, ¡eso de que "nunca choveu que non escampara" empieza a ser dudoso...!

Hace muchos años que no teníamos un invierno tan malo. Decía la canción del mítico grupo vigués Siniestro total que en ésta, miña terra galega, el cielo es siempre gris. ¡Gran verdad! hace que no vemos cielo azul una eternidad. No nos falta de nada:  tenemos frío, también viento y hasta nieve. Cae granizo, hay alertas de todos los colores, vemos buques accidentados, inundaciones, árboles y farolas caídos. Las olas causan tragedias, las mareas vivas llegan a la puerta de casa. Caemos en gripes y resfriados...y, sobre todo, "habemus" lluvia. Mucha lluvia. Llueve sin parar, agua y más agua, charcos, paraguas rotos, zapatos de repuesto en el coche, y venga a caer agua...

En Galicia, donde acaba el mar,  tenemos infinitos nombres relacionados con este tiempo. Llevamos semanas y semanas viviendo dentro de un neboeiro, pasando de mojarnos con orballo, chuvisca y barbaña a empaparnos con la arroiada y chaparrada. Vamos, que llueve a cántaros. Estos últimos días la cosa evolucionó al granizo o sarabia como dicen los vecinos lusos. Ayer nadé en la piscina descubierta y había tal ventarrón que se formaban "borreguitos" de espuma en el agua, amenizado todo ello con rayos, treboadas y torbón....Una delicia, en suma. 

Y claro...con este tiempecito, lo de salir a correr con regularidad es complicado. Si sales de trabajar tarde y tienes que conducir hasta casa por una carretera oscura, llena de charcos, curvas, faros que te deslumbran...lo que te apetece al llegar a casa es refugiarte en el sofá, tapado con una manta (de cuadros por supuesto). Es comprensible, no digáis que no. Lo que pasa es que el destino, la casualidad o el hecho de formar parte de "esos locos que corren" hacen que al ver que el cuentakilómetros del coche marca el número mítico 42 al aparcar...cambia las cosas. 

¡El número me persigue! Este año acaba en 4 y empieza en 2, este mes he cumplido 42 tacos, 42 son los km que conduzco hasta el trabajo (por carretera y dando un par de rodeos para evitar atascos, sí, pero 42 km), llevamos 42 días sin dejar el paraguas, me compro unos pantalones y me cobran 42 euros, 42 es mi numero de "tenis" (zapatillas para los no gallegos), 42 expedientes he tenido que ventilar estos días, 42 largos hice ayer en la piscina  bajo la lluvia (es olímpica ¡eh? no es que sea un vago) 42 km son los que corrí la semana pasada,42, ...¿será una señal?¿será el destino?¿será el tu voz, será el licor...? ¿qué será, será? no lo sé, pero este año cae otro maratón, está decidido. 

Es curioso que de pronto me apetezca tanto, ya que llevaba una época desmotivado en cuanto a correr. Ni siquiera frecuentaba los foros de corredores ni miraba el calendario de carreras o los resultados de los conocidos.  Bienvenida sea esta nueva idea. Estoy en un momento bajísimo de forma, pero quedan meses por delante, así que a ponerse las pilas toca. A incrementar km semanales, alimentarse mejor, escoger las carreras y planes de fin de semana y disfrutar del desafío. Vuelvo a visitarte, Filípides, lo haga bien o mal, cojeando o sprintando...no lo sé, pero el año de mis 42, mis piernas van machacar otra vez los 42 (y pico) km

Pues en esas estamos, se chove, que chova, me da igual porque ahora sí que queda mucho camino por andar...¡y tanto!

domingo, 29 de diciembre de 2013

Ciclogénesis en Bedford Falls


Hace frío, hay lluvia, hielo, lluvia, granizo, lluvia, viento, rayos, más lluvia... los medios dicen que estamos en plena "ciclogénesis explosiva" pero en realidad estamos, como siempre, ante un temporal "de los de toda la vida", aunque algo más fuerte que de costumbre. Las chimeneas están encendidas, las bufandas, gorritos y guantes invaden las calles, el mal tiempo le da un toque especial a esta Navidad. 

A pesar de ser creyente, a mi estas fechas no me gustan especialmente, ¡y eso que este año tengo vacaciones!. Supongo que las ausencias y el no tener niños pequeños rondando hacen que uno ya no viva con ilusión la Navidad, claro. Aún así, la verdad es que lo estoy pasando como un enano. Siempre dije que Ferrol (y comarca) en Navidades tiene algo especial, se llena de gente y la iluminación navideña hace que uno no se fije en la cantidad de comercios cerrados que hay. Además, me está encantando estar todos los días con gente conocida desde pequeño, es una gozada, aunque tanta comilona me está dejando hecho polvo. 

Como todos los años por estas fechas he visto mi película favorita, claro, y he vuelto a "casi llorar" viendo las penurias de George Bailey/James Stewart en las calles de Bedford Falls, gritando "Qué bello es vivir". 

Y como todos los años también, al acercarse el 31 de diciembre lo normal sería hacer balance, pero ya que tengo poco tiempo he decidido saltarme ese paso y directamente pasar al apartado "propósitos para el año nuevo". A saber: Intentaremos corregir fallos y manías, intentaremos trabajar más y mejor, intentaremos ayudar mas a quien lo necesite. Tratemos de ver más a esos familiares y amigos que frecuentamos poco. Vamos a ver si logramos tener más paciencia por un lado y no acomodarnos por otro. Intentaremos sembrar semillas para cosechar el siguiente año. Vamos a continuar disfrutando del placer de las pequeñas cosas y no hacer un mundo de las pequeñas cosas malas. Si la cosa mala no es pequeña, sino grande como un mundo, no tiene remedio así que ¿para qué agobiarse entonces?, como dicen los anuncios que tanto me gustan "si la cosa se pone fea...comida, merienda y cena".

Tenemos propósitos para todos los gustos, por supuesto también en lo deportivo:  voy a entrenar mejor (lo prometo, esta vez sí) y seleccionar mejor las carreras. Voy a demasiadas y sin entrenar es malo para la salud y para la cabeza, lo tengo claro. ¿Por qué no probar además otro deporte nuevo?. Voy a perder peso, eso por narices, hoy en la popular carrera de Fin de Año Mugardos-Ares-Mugardos, me sobraba el gorrito de Papá Noel para parecerme al susodicho ¡qué panza, madre mía!. 

Volviendo a mi película navideña, también nos da un nuevo propósito, humildemente tratemos de intentar que, como en el caso de George Bailey, nuestra vida tenga un impacto positivo en la de los demás.  Qué coñe, vamos a intentar que sin nosotros, la vida sea peor. Podemos lograrlo, solo se trata de, como dice mi maestro Alex,  intentar hacer las cosas lo mejor que se pueda. 



Quedan pocos días de 2013, lo despediré corriendo por Coruña en la San Silvestre Rialto. Como siempre deseo a quien esto lea lo mejor de lo mejor para el próximo año y, también como siempre, recuerdo la canción típica de fin de año en las pelis yanquis: "Brindemos con una copa de bondad". 





martes, 3 de diciembre de 2013

(Just like) starting over

We have grown, we have grown, dice John Lennon en la canción "(just like) starting over", o sea, algo así como que imos vellos (que no bellos)vamos, que nos hacemos mayores...pues va a tener razón el amigo beatle, va a tener razón.

El pasado domingo, para empezar el mes con alegría, se celebró en Ferrolterra la XXVIII edición del Medio Maratón Vuelta a la Ría, Memorial Adolfo Ros,  este año con salida y llegada en el Municipio de Fene, al lado de ASTANO. Ya he escrito mil veces que esta la considero LA carrera, con mayúsculas. No me la perdería por nada, ni por lesión, ni por coincidir con una fiesta jolgorio o con otra carrera o...como este año, por no haberla preparado y encima estar algo griposo.  
Aparte de ser nuestra carrera, como he dicho, en la organización tengo buenos amigos, empezando por Diego, que se batió el cobre. Así que colaboré en la medida de lo posible para que fuese el éxito que se merecía, dando ideas, publicitando, moviendo gente, repartiendo dorsales...y tanto esfuerzo por parte de los organizadores tuvo como resultado que casi llegamos a los mil inscritos, cuando el record de participación en esta carrera rondaba los 600, una agradable sorpresa sin duda.

El caso es que, desde que se abortó la "operación Maratona de Oporto", temas laborales, de salud y de climatología, así como el hecho de estar algo más centrado en la natación,  se unieron a mi proverbial pereza con lo que llevaba un mes largo que no entrenaba, solo corría dos veces por semana, por lo que mi objetivo era únicamente participar y terminar dignamente el Memorial. 
No pudo ser. La falta de entrenamiento, una gripe/catarrazo mal curada y la poca motivación hicieron que en el km 12, cuando llevaba ya una hora de carrera, decidiese retirarme, no me encontraba bien. ¡Vaya debut en mi nuevo club, el Club de Atletismo Sada! (estos me echan, pensé, pero no, al encontrármelos luego fueron todo amabilidad). Así que en el km 12, ante la atónita mirada de la policía local, me quité el dorsal, me di la vuelta, empecé a caminar para atravesar la Ría y llegar al coche mientras no dejaba de aplaudir a los participantes que aún seguían corriendo, entre los que había muchísimos conocidos que se preocuparon por mi estado, así da gusto. 

El caso es que a los 10 minutos  cuando ya estaba haciendo autostop, vi en la carrera a un amigo de Coruña que acompañaba a una encantadora novata en su segunda media, a trote cochinero. Me acordé de mi primera Vuelta a la Ría y me dio tanta rabia no cruzar la meta justo en esta edición, la mejor, que me uní al trote. El grupillo se fue incrementando mientras se nos unían otros participantes que o caminaban, habían flojeado o incluso pensaban en retirarse, como yo. De retirarme con cara de difunto cabreado a correr una hora más con la cara que se aprecia en la foto solo hubo un paso, el decidirse a hacerlo.

(la vida es bella y con sol, más)
Y así fue como acabé la Vuelta este año, en el furgón de cola sí, pero entre risas, saludos, trotando, "recogiendo cadáveres de los arcenes" como decía un amigo, helado y con escalofríos de las décimas de fiebre, pero al final cruzamos la meta. La cara de emoción de la casi debutante, los coñeos de los amigos que sí habían entrenado, los aplausos de la gente (y la Estrella Galicia post carrera) hicieron que, como siempre, cosas que empiezan mal acaben bien gracias a que "todo el mundo es bueno" y a a la actitud con la que uno se toma estos baches. La vida es bella y he terminado otra Adolfo Ros, tarde, mal y a rastras pero terminada.

De todo se sacan lecciones, claro, esto ha sido un toque de atención, la pájara que me dio no la había experimentado nunca y esto es para disfrutar, no para fastidiarse la salud, así que volviendo a la canción del marido de Yoko, vamos a "start over",  a volver a empezar que diría Garci. Lo que toca ahora son dos días de descanso y matar virus y luego vuelta a empezar, pasiño a pasiño, trotes de menos kilómetros pero más veces por semana y cada vez más rápido. 

Así que a ello vamos, "begin the begine", retomar la forma con calma. El próximo día 22 de diciembre, cuando me esté tocando la lotería, correré el 10.000 a cero grados de la Monumental de Lugo en unos 47 minutos y el 29 y 31 las San Silvestres de la comarca en plan coñero, primero Mugardos-Ares-Mugardos y luego La Coruña, poco a poco. Queda mucho camino por andar, así que cuando recupere un poquito de forma, con más ganas,  prepararemos los objetivos de 2014, año que, seguro, va a ser el mejor 2014 de nuestra vida, e se chove...que chova ;). 

sábado, 2 de noviembre de 2013

Lo único que no se nubla...

"O único que non se nubra nunca en Galicia é a nosa alegría, así que...se chove, ¡que chova!" (Gadis, ¡Vivamos como galegos!)

Llueve sin parar. Por la noche se oye la lluvia repiquetear en los cristales (¡qué bonito!); por la mañana me tomo el café de pie en el porche viendo como las gotas forman burbujas en los charcos del jardín (muy bonito también, aunque el jardín a estas alturas ya es un barrizal); al conducir medio dormido hacia el trabajo (¡esos 42 km!) la lluvia resbala en el parabrisas, no me deja ver un carallo  y los cochazos salpican  y ensucian de barro mi polito al adelantarme (eso ya no es tan bonito).

Unas horas después, cuando bajo a almorzar (me encanta esta palabra, suena muy caduca) la lluvia de las narices me empapa mientras espero que el semáforo se ponga en verde, tanto a la ida como a la vuelta. A la hora de comer, voy a nadar en la super piscina descubierta, climatizada y de agua de mar, mientras las puñeteras gotas de lluvia me golpean la espalda (la verdad es que la sensación es agradable): Al salir del trabajo, lo mismo de antes pero al revés, eso sí, lloviendo, por supuesto. 

Como el paso por debajo de la vía del tren se inunda un día sí y otro también, hay que entrar en Cabañas conduciendo sobre el paseo marítimo, toda una aventura. Cuando por fin llego a casa, si toca correr, me cuesta más vencer la pereza que me da salir al pinar que acabar cualquier carrera. Eso sí, luego es una maravilla sentir la lluvia cuando corro, saltar charcos, salpicar cuando no los salto y estirar bajo el orballo o directamente, bajo el gran chaparrón, según proceda.

En resumen, que llueve, llueve a cántaros. Aunque echo de menos (mucho) el cielo azul, el calor del sol y la manga corta,  no me quejo, al fin y al cabo esto es Galicia y es lo que nos toca. Si es todo tan verde y tan bonito será por algo, digo yo. Estamos en la tierra de los mil ríos, donde se acaba el mar, allí donde tenemos 100 palabras distintas para llamarle a la lluvia, así que nada de quejarse. Lo bueno de que llueva tanto, es que sabemos que, como decimos aquí, "nunca choveu que non escampara", y además así apreciamos más el sol cuando las nubes nos dan un respiro.

Y hablando de lluvia, quien haya seguido este blog sabe que me gustan los anuncios de Cocacola y los mensajes positivos. En los últimos años, la cadena de alimentación gallega GADIS emite una serie de anuncios bajo el lema "¡vivamos como galegos!" que se han convertido en un fenómeno para nosotros, y son realmente motivadores, animan a levantarse y superar todo lo negativo que nos rodea ("maloserá" que las cosas no salgan bien).

El último de estos anuncios se llama "Se chove, que chova", (si llueve...¡que llueva!) y es buenísimo. Reconozco que es difícil de entender hasta para los que hablamos gallego, por eso traduzco la parte que más me gusta:

En el anuncio, unas típicas (y tópicas)  señoras gallegas conversan en una peluquería. Empiezan hablando de lo mal que está el mundo, de que "no se puede leer la prensa, ¡te amargan la vida!" y acaban diciendo esta gran verdad:  Porque los gallegos sabemos que este será el mejor 2013 de nuestras vidas, porque no hay otros, y eso nos hace disfrutar más de la vida, de la gente, de los amigos...así que salgamos afuera, disfrutemos de lo que tenemos y vivamos...¡vivamos como gallegos!. Dice una señora, -¡Ay como llueve, la que esta cayendo! responde otra. ¿Sabéis qué os digo?, que si llueve, ¡que llueva!!

Pues eso, que llueva. Mañana es el 10º Maraton de Oporto (Maratona, le llaman) y era uno de mis objetivos de este año, pero por cosas de la vida, la cita con los 42.195 metros se pospone a primavera, ya veremos si en Coruña, el "Maratón Atlántico", o en Madrid, el "Rock and Roll Maratón". Otros estarían frustrados o cabreados, yo he decidido que no, que como eso no remedia nada, mañana cuando el amigo Chedo ("Ese maratoniano") esté pisoteando tierras portuguesas, yo participaré en Ferroliño en la "I Carrera Contra el Cáncer ¡Corre por Ferrol!" disfrutando por las calles de siempre, con otros 1200 de esos locos que corren, con el aliciente de que habrá gente de todas las edades y todos los niveles.  Va a ser una auténtica fiesta que pienso culminar tomándome unas cañas (Estrella Galicia, por supuesto), acompañadas de ricas tapas.

En Galicia está nublado, pero como dice el anuncio, lo único que no se nubla en Galicia es nuestra alegría, así que mañana a disfrutar corriendo e se chove...¡que chova!


martes, 22 de octubre de 2013

Regalos

Si tú no te das cuenta de lo que vale, el mundo es una tontería...(Kiko Veneno) 


El otro día murió la ex piloto de fórmula uno María de Villota. Yo nunca he sido demasiado aficionado a ese deporte aunque quede mal decirlo ahora cuando, desde que hace ya unos años despuntó Fernando Alonso, todo el mundo es experto " de toda la vida". Pero al ser María una chica rubia y guapa en un mundo tan masculino, sabía quien era y seguí con atención lo ocurrido con su accidente, su milagrosa recuperación y su sorprendente conversión en un referente de la superación de adversidades, así como sus contagiosas ganas de vivir. Su capacidad de sobreponerse y sobre todo su intervención en "lo que de verdad importa"  hizo que su imagen con perenne sonrisa y parche en el ojo se me hiciese simpática. 

Ya lo he escrito varias veces, pero es que siempre pasa. Cuando a pesar de buscar (y casi siempre encontrar) el lado bueno de las cosas, tengo momentos de bajón, tristeza o flaqueo frente a pequeñas (o grandes) adversidades, cuando eso pasa, ocurre algo que me hace levantarme de nuevo. Puede ser una frase que escucho en el trabajo o al correr, una película o noticia en la tele, un libro...el caso es que siempre aparece un farolillo que ilumina. 

Eso pasaba estos días, el definitivo fin del verano, los días cortos, la lluvia ya habitual (hoy no para, me río yo de Noé y su arca), el trabajo que se acumula, "el tema familiar" sin solución, la muerte de la madre de unos amigos a quien consideraba como una tía para mi,  ver como no soy capaz de preparar el maratón de Oporto y encima me quedo solo para ir, en el caso de que me atreva, facturas, un golpe en el coche....mil reveses, en fin, que han ido acumulando peso en mis flojillos hombros hasta hacer que poco a poco mi mirada se dirija hacia abajo en vez de hacia adelante. 

En esas estábamos cuando justo, la desgraciada muerte de María hizo que leyese fragmentos de su libro "la vida es un regalo", en el que concluye lo que ya sabemos pero nunca aplicamos,  que la felicidad está en las pequeñas cosas y que hay que disfrutar de lo bueno, aprovecharlo a pesar de lo malo porque no hay más que eso, La vida es un regalo, hay que agradecerlo, es un simple trozo de tiempo que resulta  mezquino si no se aprecia.


Así que ahí estamos otra vez, abriendo los ojos y viendo lo bella que es la vida. Que llueve, pues ya escampará, que hay mucho trabajo acumulado ¡bienvenido sea!, que me quedo sin Maraton de Oporto, pues a por otro, que esto es para pasarlo bien. Lo que tiene remedio hay que remediarlo, y lo que no lo tiene...pues no lo tiene, qué se le va a hacer, a otra cosa y a seguir.

Disfrutar a pesar de las adversidades...Hoy ya he dicho que diluvió (toda la comarca está inundada) pues yo aproveché al hora de comer para nadar en la fantástica piscina descubierta de agua de mar climatizada, notando el golpeteo de la lluvia en mi espalda, ¡una gozada! me gusta escribir y aún así no soy capaz de describir esa sensación. O sea, que la vida es bella.  

En la Carrera del Agua, Sada, con camiseta de la APU
Hace dos sábados, el  día antes de una carrera de 10.000 metros solidaria (III Carrera del agua UNICEf, perfectamente organizada por el Club de Atletismo de Sada) me dolían las piernas, así que en vez de correr salí en kayak por la Ría de Ares, las vistas que disfruté no las he encontrado aún en ningún documental de turismo, luego unas cervecitas estrella Galicia, un pulpiño y para acabar el día una buena peli, todo perfecto y muy simple, vamos, que qué bello es vivir, ¿no?.  Este domingo corriendo por el monte me caí (¡qué raro!) encima de erizos de castañas, como venganza por la tarde fui a recogerlas y asarlas en la chimenea, está claro ¡la vida es un regalo sabroso! a disfrutarlo.

Apago ya, que es tarde y mañana hay que madrugar para aprovechar otro día lleno de regalos. Me despido con esta frase de María, "no somos ni siquiera dueños de nuestra vida...cuando te das cuenta de que tú no eres mar sino barco, disfrutas mucho más de las olas, de su espuma, de su olor...." . ¡A disfrutar de las olas!