DESAFÍOS...

"...sólo los que se atreven a llegar lejos, son capaces de llegar a saber lo lejos que pueden llegar..."
T.S. Elliot

lunes, 30 de julio de 2012

Queridos atletas, hacednos soñar


Cuenta Píndaro que Hércules, después de finalizar con éxito sus famosos 12 trabajos construyó un recinto deportivo en Olimpia, al lado del monte Olimpo donde moraba su padre Zeus, fijando la medida ideal para competiciones deportivas, el "estadio", seiscientas veces su pié(parece que el héroe calzaba un número 44). El caso es que, siempre según la leyenda, Hércules organizó una carrera de 100 metros para sus cuatro hermanos y decide fundar los juegos olímpicos en honor del gran Zeus. La historia nos dice en realidad que los primeros juegos se celebraron en Olimpia el año 776 A.C. año uno de la primera olimpiada,  y durante 11 siglos los griegos medían el tiempo en "olimpiadas" que era el periodo de 4 años que había entre cada Juegos olímpicos. 


Tan sagrados eran esos juegos que durante todos esos siglos tenía vigor la "paz olímpica", una tregua entre todas las polis mientras se celebraban los juegos. Bonito, bonito. Ahora las cosas no son tan bonitas, claro, los juegos olímpicos modernos se han suspendido durante las Guerras Mundiales,  y de los principios inspiradores para su reinstauración por el barón de Coubertín, admirado por la deportividad y la civilización griega en conjunto, poco queda (el amateurismo voló y los intereses económicos ensucian muchas veces los juegos, por desgracia).

El caso es que las Olimpiadas son una gozada, ver juntos a atletas de todos los países, gestas, records, sorpresas, decepciones, imágenes impresionantes...decía el barón que "las olimpiadas son símbolo de una civilización entera, superior a países, ciudades, héroes militares o religiones ancestrales".



El viernes llegué cansado de trabajar, así que después de la consabida caña con los amigos me apoltroné en el sofá a disfrutar de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de 2012. Aluciné por el despliegue de medios de los londinenses, me aburrí en alguna parte del espectáculo y disfruté muchísimo de la buenísima música que sonó durante las más de tres horas que duró (David Bowie, Adele, Queen, Los Beatles... ¡menuda selección). 

Me reí mucho con los comentarios vía facebook sobre la vestimenta de las delegaciones de los países participantes durante el desfile. Me encantó, al margen de polémicas,  que, como siempre, los españoles fuesen (fuésemos) los mas alegres, simpáticos y coloristas de la ceremonia. La cara de felicidad y orgullo de Pau Gasol como altísimo abanderado de España ha quedado grabada en nuestro recuerdo como la del príncipe Felipe en los Juegos de Barcelona 92. 


Después del desfile llegó lo que yo esperaba. Uno es así de especial y estaba deseando ver la llegada del fuego olímpico al estadio y el encendido del pebetero. ¿Cómo lo harían? ¿nos harían olvidar la flecha de Rebollo encendiendo el pebetero de Barcelona?. No sé si tanto como eso, pero fue emocionante.  Me encantó ver primero a los portadores de la bandera, con el pobre Casius Clay y el sonriente maratoniano Gebre entre ellos. Me encantó ver a David Beckham darle el fuego olímpico a una atleta y como se relevaban los corredores hasta llevar la antorcha al centro del estadio. Me pareció una buena idea que allí, en el centro del mundo ese día, encendiesesn 204 pequeños pebeteros, uno por cada país participante, y se alzasen formando un único pebetero, un bonito símbolo de unión. 




 " (En estos tiempos de crisis...) esperanza de paz, de que los Juegos puedan contribuir al desarrollo permanente". "Queridos atletas, hacednos soñar", así acabó su discurso en la ceremonia  inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012  Jacques Rogge, presidente del COI. Y ahí la cagamos, claro, uno se emociona con chorradas y casi se me saltan las lágrimas. Encima después Maccartney cantó Hey Jude y ya me fui a la cama feliz y contento.  ¡Vivan las olimpiadas!


El domingo se celebró el Cross popular del pinar de Cabañas (o de cabañés, como dicen algunos, jeje) y entre que fui vago, de resaquilla por la noche anterior, y que me asaba, no hice una buena carrera, fueron 31 minutos para 7200 metros, pero el caso es que vi a un montón de gente conocida y disfruté, que es lo importante. A ver si esta semana que tengo vacaciones duermo más, entreno mejor, puedo nadar para preparar la travesía de Cabañas a Redes y de Cangas a Vigo y sobre todo ¡disfruto!

El pinar por Santi Bores, que también participó

Nada más por hoy, a disfrutar del sol, las olimpiadas, las vacaciones y a ver si los atletas nos hacen soñar. ¡Citius, altius, fortius!


miércoles, 18 de julio de 2012

Da gusto verla

Dice una canción que a veces la vida está tan bonita que da gusto verla. No puedo estar más de acuerdo. Después de unas semanas de invierno cuando no corresponde, por fin llegó el verano. Al abrir la persiana de la ventana que hay sobre mi cama, nada más despertarme, y ver un cielo azulísimo detrás de las rosas rojas y amarillas y las hojas verdes del rosal que trepa en mi jardín, me parecía estar viendo una foto trucada. 
Ni que decir tiene que me levanté de un tirón a pesar de ser lunes y encima tocarme trabajar todo el día (gracias a Dios), el sol hace que todo sea más llevadero. 

El sábado, que llovía y hacía frío, un amigo triatleta pontedeumés me lío con un curioso entreno de hora y media de correr/nadar/correr. A las 9 de la mañana salí hacia Pontedeume corriendo para encontrarme con él, volver a Cabañas y correr a buen ritmo unos 35 minutos más. Al llegar al extremo de la playa nos lanzamos al mar y nadamos los "casi 1500" metros de rigor yo con traje y él, pobre incauto destinado en Cartagena, sin él. Al acabar corrimos otros 35 minutos a un ritmo muy pero que muy bueno, la verdad. Me encantó el entrenamiento y pienso repetirlo.

Y el domingo fueron los "idus" de julio, el 15 de julio, día en el que, desde pequeñajo, no falto a mi cita en bici con el Río Eume. La noche anterior había salido de cañas con un par de amiguetes a reírnos sin parar, así que cuando a las 8.45 sonó el despertador tuve la tentación de apagarlo, darme la vuelta y seguir roncando, al fin y al cabo era domingo. Pero no, no podía romper la tradicion por un par de copas así que me puse en marcha y lo disfruté como un enano. El Río estaba, como siempre, increíblemente bonito, cargadísimo de agua y rodeado de un verdor impresionante, es la parte buena del mal tiempo. 
Tan fresco estaba al regresar a Cabañas que decidí, ya que el día anterior había combinado la carrera con la natación, combinar esta vez ciclismo con carrera. Dicho y hecho, 40 minutejos de pisoteo de pinar, en muy buena compañía (ahí estaba el maestro Tom, ahora conocido como TriaTom porque no para con los triatlones).  El día que amaneció nublado se fue despejando poco a poco y el sol del mediodía daba al pinar y a la playa un color especial (vamos, como Sevilla, jeje). Se echó de menos a Killoke y sus zapatillas del 42, ya volverá. 

(Fotaza de corredora en las Rías Baixas, de Santi Bores, claro)
Debe ser por las vacaciones, pero en el pinar había este domingo más gente que nunca entrenando , ya  en el río me había cruzado con muchos otros ciclistas. Es curioso pero cada vez me encuentro más gente (rondadores de los 40) que comparte estas sanas aficiones, no sé si sera la crisis, la edad u otra razón, pero da gusto saludar a otros sufridores en el asfalto, pinar o mar.  Luego te encuentras a esa gente de copas o en la calle y ya tienes tema de conversación, que suele derivar en una "quedada" para entrenar o en nuevos desafíos en los que a su vez conoces gente nueva y así sucesivamente. Una gozada. 

Las tarde de playa son, a pesar de la masificación, fantásticas. Los niños de mis amigos van creciendo y siguen machacándome con sus juegos playeros, ayer tenía más agujetas de jugar con ellos que del fin de semana deportivo pero la verdad es que echaba de menos sus risas. 


En fin, unos días agotadores pero bien aprovechados e iluminados por la luz de un sol que hace que la vida sea aún más bella, vamos que a pesar de crisis, recortes, impuestos, demagogias y problemas varios, la vida es tan bonita que da gusto verla



martes, 3 de julio de 2012

Bebamos alegremente de este vaso

Preciosa foto cortesía de Santi Bores. 

Esto de estar en verano según el calendario pero no según la meteorología es un lío, estar en julio con cazadora y paliducho en vez de en camiseta y morenito hace que no me aclare.  Tampoco es que ayude mucho a "ubicarse" bien en el mes en que estamos lo de tener prácticamente el mismo horario laboral que en invierno. Además, la gente se coje sus escasos días de vacaciones en fechas que no coinciden, y así te encuentras con una extraña mezcla de amigos y compañeros  ociosos unos, parados otros y "currantes" los de más allá. Un lío, en suma. Menos mal que por lo menos anochece tarde y disfrutamos de muchísimas horas de luz, que siempre animan a estar activo, aunque claro, eso tiene la desventaja de que sin darte cuenta llegas a casa tarde por la noche (de entrenar o de lo que sea) y al final duermes menos, así que te pasas toda la mañana hecho polvo. En fin, la vida es así, "el círculo de la vida" que decían en "El Rey León".

Pues eso, que entre que mucha gente está de vacaciones y que, por fortuna (y que dure) llevo unas cuantas semanas ya sin lesiones ni dolores extraños, se ha creado un grupito de entrenamientos la mar de curioso y dinámico. Por un lado el "putativo" Ramón 7ombligos tras superar sus lesiones ha venido con ganas de ponerse (y a mi) las pilas, y se ha traído una adquisición de su trabajo, un socorrista triatleta que cada vez que nos acompaña nos deja agotados. Por otro lado ha venido a pasar unas semanas a estas tierras el corredor/bloguero gaditano Pedro, el de las zapatillas del 42 (killloke para los amigos). Entre esas tres máquinas, me he colado yo con toda mi vagancia y a pesar de llegar a casa agotado, me lo estoy pasando como un enano. Incluso el domingo en vez de hacer el consabido trote de la tirada "casi larga", nos atrevimos a unirnos a un grupillo de esos que hacen entrenamientos ordenados, lo mejor fue que no desentonamos nada, lo pasamos genial y me quedé sorprendidísimo al saber que habiamos corrido unos 15 km, así sin comerlo ni beberlo. 
Hoy, que la cosa consistía en un trotecillo de lunes, corrimos una hora y 26 a un ritmo nada despreciable, por lo menos para mi. Que mejore o no ya será otro cantar y dependerá de mi, pero es curioso que mientras otros corredores se conforman estos meses estivales con un "mantenimiento", yo es justo cuando intento entrenar de verdad. Ojalá no me lesione y siga así de animado cuando tenga vacaciones...

Cambiando de tercio, las cosas, al margen de las correrías, van como siemrpe, osea, en apariencia, fatal: crisis galopante, paro creciente, la maldita y famosa prima de riesgo no nos da un respiro, se quema Valencia y encima muere un pobre piloto de un helicóptero de extinción de incendios, la gente está desorientada, la delincuencia aumenta,...horrible, vamos, el apocalipsis...

¡La vida es bella!
Si nos quedásemos en eso darían ganas de desaparecer, pero no. La vida no es solo la parte negra, ya lo he dicho mil veces, por cada  cosa negativa hay 100 positivas, como en un anuncio de cocacola, aunque parezca frívolo, ahí va una lista hecha deprisa y corriendo: Un amigo acaba de aprobar una oposición; varios han tenido niños en los últimos meses; en Cabañas nos han puesto las boyas para nadar sin peligro ni miedo a las motos de agua; la madre de unas amigas ha superado un cancer; otro amigo parado ha encontrado un trabajo estupendo; me he comprado unos audífonos que me van a descubrir (queda una semanita de nada para tenerlos) un mundo de sonidos y ruidos alucinante ¡voy a volver a escuchar los grillos, como de pequeño!; en unas semnanas he conocido un montón de gente nueva y fantástica; el agua está buenísima; la crisis la superaremos, ¡seguro que sí!, el Gazpacho Alvalle está riquísimo, como la cerveza estrella Galicia;  voy a ayudar a organizar una carrera "cutre" en mi pueblo; ¡España ha ganado la Eurocopa de futbol!, ayer todos nos abrazamos y reimos ¿por qué no? ¿qué tiene de malo celebrar algo bueno que nos haga olvidar lo malo?; tengo 4 libros apetecibles en "la cola de lectura"....podría seguir así una hora más.

Hay, como ya dije mil veces,  razones para creer en un mundo mejor, así que ¡que no nos amarguen más!. Ocupémonos para no tener que preocuparnos y preocupémonos sólo de lo que realmente lo merezca, mientras tanto, como dicen en "La Traviata" (disculpen ustedes la pedantería, pero siempre me gustó este fragmento y era de los favoritos de mi super padre, así que lo comparto en versión sorpresa): Bebamos alegremente de este vaso,  alegrémonos  (y no conduzcamos despues de brindar).





domingo, 17 de junio de 2012

"La cuesta", los callos y ¡Viva la gente!

Bueno, tras un par de semanas con muy poco tiempo para darle caña al teclado y visto que esta tarde de 17 de junio gallego que más parece diciembre toca sofá, mantita y película de fondo en la televisión, aprovecho y escribo un poco.  

(Ocaso en el pinar, ¡que cosa más bonita!)
A pesar de hacer algo lenta la Milla urbana de la Armada en Ferrol, el pasado 3 de junio, me dejó ganas de volver a entrenar "de verdad" así que ni corto ni perezoso (bueno, un poco perezoso sí, jeje)  y aprovechando que mi entrenador "putativo" Ramón vuelve a correr tras recuperarse de una operación, poco a poco vamos retomando los entrenamientos algo ordenados, que es la única forma de mejorar. Es una gozada poder correr hasta las diez y pico de la noche estas últimas semanas, ojalá el sol se pusiese todo el año  tan tarde. 
Por lo pronto, después de meses sin atreverme a hacer series por miedo a la periostitis y a las lesiones, el miércoles pasado a las 21.30 cuatro osados corredores del Pinar de Cabañas hicimos 10 series de 300 a un ritmo bastante útil que me dejaron encantado de la vida. Si sumamos eso a las 3 horas de montaña pasadas por agua que me hizo sufrir Chedo el domingo,  la hora y cuarto de campo a través con Ramón el martes y la hora que hice yo solito el jueves (¡qué rollo correr solo!) da como resultado una semana de lo más atlética. Los que no corren no saben lo feliz que te sientas en el sofá por la noche después de haber acabado un entrenamiento contento. 

Pero es que no acaba ahí la cosa, como se acerca el verano, o al menos eso dice el calendario, porque la meteorología no debe haberse enterado,  me ha dado por participar en travesías a nado (que si Coruña, que si Bayona, Cangas-Vigo, Cabañas-Redes...) así que cuando puedo me da por nadar. esta semana fui un par de veces a la piscina y ayer sábado se me ocurrió ponerme el neopreno aprovechando que casi no llovía y hacer unos 1500 metros en la playa....que se convirtieron en 3000 acompañado (a distancia, claro)  de tres triatletas de al comarca que me dejaron totalmente agotado y feliz como una perdiz. 

Y hoy....una de las mejores carreras en las que he participado en estos dos años y medio que llevo corriendo. La XVIII edición de la carrera Valle de Esmelle, en el puebliño de Esmelle, al lado del playón del mismo nombre en Ferrol.



(Era como el Anglirú, jeje)
¡Qué maravilla de carrera!. Organizada con cariño por los vecinos del pueblo: todo rústico, nada de chips, ni aquarius, ni dorsales pijos, no se regalaban camisetas, no hay "fly banners" en la salida, los km no están señalizados, está medida "daquela maneira", pocas decenas de participantes, te inscribías en una mesa de formica al llegar allí...¿una cutrada? no señores, una auténtica maravilla,  una carrera POPULAR con mayúsculas, con  un ambientazo sano, de colegueo, salida y meta en la entrada de la taberna del pueblo...¡la felicidad!.  7 kilómetros por la zona rural, con curvas, repechos, pequeñas bajadas y como colofón...¡la madre de todas las cuestas! Aproximadamente en el km 5 chocas contra una auténtica muralla,  la cuesta más impresionante que me he encontrado en carrera alguna, tanto es así que tuve que caminar un tramo porque eso no se acababa jamás, aunque como ya sabemos, "tú eres tu única muralla" así que al final, prueba superada. La bajada de los últimos centenares de metros compensaba eso y más, todo eran aplausos, palmadas y alegría.

¿Mi marca? a saber, pero estuvo bien y además es lo de menos, lo que importó hoy fue el ambientazo que hubo. Era como correr en familia, con lo que a mi me gusta saludar gente de lo mas dispar, los momentos previos a la salida no paré de dar abrazos y bromear con un montón de conocidos. Había marinos, militares, arquitectos, socorristas, taxistas, carteros, carniceros... me acordé de la canción aquella de "viva la gente",jeje y no puedo evitar compartir una versión. Por si fuera poco, por fin compartí carrera con alguno de mis amigos foreros de "Correrengalicia" con los que aun no había coincidido y, para rizar el rizo, las cañas y los increíblemente ricos callos que nos tomamos después fueron el no va más. 



En fin, que estoy encantado, que en el trabajo me va bien, que me lo paso pipa entrenando y no estoy lesionado, que se acerca el verano (sí, llueve sin parar, pero ya saldrá el sol), que me rodea mucha gente buena y que..¡qué coño! ¿sabéis que? que la vida es bella y no me canso de repetirlo. Encima acaba de dejar de llover, así que me voy a pasear por la playa. 



domingo, 3 de junio de 2012

Aprendiz de todo...


..maestro de nada. Eso dice el saber popular, viene a ser algo así como lo de que quien mucho abarca poco aprieta. Suelo estar de acuerdo con los dichos populares y el refranero, pero esta vez no señores, no. Muchos dicen que hay que especializarse, centrarse en una materia o disciplina hasta dominarla, hasta llegar a ser "maestro" y no diversificar. Según esta perspectiva alcanzar la excelencia en solo una cosa vendría a ser preferible a ser "mediocre"  en muchas. Pues yo creo que no. Prefiero saber "un poco de todo" a un "mucho de poco", eso nunca fue para mí un dilema. 

El título de la entrada de hoy viene a que la famosa frase me la han dicho tres veces en los últimos 10 días, una vez en el trabajo por estar con varios temas a la vez; otra vez un amigo por proponerle intentar un triatlón popular (miedo le tengo) y otra vez hoy, al terminar una carrera.  Ya es casualidad que con la cantidad de refranes que tenemos, vuelva éste una y otra vez a rondarme. 

Hablemos de la carrera de marras, entonces. Tras perderme la semana pasada la media maratón La Coruña21 por estar enfermo, este domingo participé en la V Milla Urbana de la Armada Española, en la Escuela de Especialidades Antonio Escaño de Ferroliño. Ya había participado en la III edición hace un par de años y acabé muy contento, la del año pasado me la perdí por tener el brazo escayolado y este año iba a ver qué tal, ya que como he dicho mil veces, casi no entreno velocidad desde verano por las malditas lesiones. La verdad es que no me atraía mucho ir en mala forma a una carrera, pero en la organización tengo buenos amigos así que no podía fallar y de hecho hice una publicidad tremenda para que se inscribiese mucha gente (mayores y niños, sobre todo). 

El resultado fue espectacular, la tienda Décimas Ferrol colaboró, como siempre, y se consiguió que fuese una de las carreras mejor organizadas que he visto y eso que se trataba de más de 900 inscritos entre categorías infantiles, junior, senior y veteranos. El día fue perfecto, el ambiente una maravilla, los niños lo pasaron genial y los mayores mejor, la camiseta es bonita, había gente conocida por todas partes, aquarius y fruta para todos, ni un fallo en la organización...un 10, en resumen. Mi marca fue modesta, 6 minutos y un segundo, justo en la mitad de la tabla, pero eso es lo de menos. 

Y vamos con la frasecilla, al llegar al avituallamiento después de la meta uno de los corredores populares de la zona (maratoniano él) que no participó hoy aunque llevo a sus hijos, me dijo, con buena intención, eso sí " tú es que intentas darle a todo y te quedas en la mitad, aprendiz de todo, maestro de nada".  Me quedé un rato pensativo (dos o tres segundos, jeje) hasta que apareció otro amigo que había ido de  público y me dio la enhorabuena. ¿Por la carrera? si tengo mucho que mejorar, le contesté y ahí me alegró (aún más) el día al decirme primero que había estado muy bien y segundo y más importante,  que cuando estaba corriendo escuchó a una pareja del público comentar "ese se nota que disfruta, se pasa toda la carrera riendo". Me quedé encantado. 


Así que sí, soy alumno de mucho y maestro de nada, y además me alegro de serlo. El aprendiz de todo al menos lo intenta, la etapa de aprendizaje siempre es más interesante y se le pone más pasión. Si en esa etapa algo no te llega a gustar, pues a otra cosa mariposa. Tan contento me quedé que ya no dudo en intentar el paso al triatlón (popular, eso sí), ya soy alumno de una cosa más. Y seguiré siéndolo mientras se vivan momentos como los de hoy y como los que refleja la foto que he robado de facebook y que comparto con quien esto lea. Mientras seamos aprendices, queda mucho camino por andar. 


domingo, 20 de mayo de 2012

Parte del guión y..contra el cáncer, ¡corre!!

Después de un tiempo entre nubes de felicidad, esta semana se juntaron pequeños disgustos de esos que sueltos no importan pero que se acumulan y fastidian más que una gran tragedia griega, al menos momentáneamente. Un par de días aburridos en el trabajo, problemas con los recibos y los bancos (grrrr), lío de faldas solucionado de aquella manera (osea, mal), entrenamiento flojo, posible trance amargo de salud de alguien cercano, los acostumbrados problemillas en casa y como colofón, cabreo gordo de un colega por algo que no tiene importancia (supongo que en realidad se trataría de un desfogue de algo mas importante con la excusa de un insignificante malentendido).  Todo ello en un par de días. Sumando sumando se llega a un resultado estúpido: La sonrisa que intento que sea marca de la casa desaparece, me preguntan ocho veces que si me pasa algo y, lo que es peor, por estar medio agobiado por tres chorradas 12 horas me pierdo el disfrutar de miles de cosas buenas que me rodean. Muy, pero que muy mal, Miguel. Menos mal que con una caña con buenos amigos, un poco de deporte y una buena canción, todo lo malo se olvida. 

Y como siempre pasa...¡tachán! casualidades de la vida, te encuentras una película o libro que te enseña una lección sobre lo que te acaba de pasar o explica, en palabras técnicas o de modo bien desarrollado, la conclusión a la que había llegado.  Por la noche ojeé ( y hojeé) un libro y me encontré que un psicólogo muy de moda hoy por hoy dice que en la vida nos encontraremos con unas veinte mil adversidades, así que no nos queda más remedio que contar con ellas, restarles importancia y asumir que forman parte del guión, que en el fondo le dan "sal y pimienta" a la película de la vida.  Contando con esas adversidades como cosas cotidianas, se relativizan y superan, no nos afectan. Vamos, algo así como salir de casa diez minutos antes contando con que va a haber algo de tráfico o llevar un poco de dinero de más en el bolsillo contando con algún gasto inesperado. 

(Parte del guión)
Moraleja, que si sucede algo malo y tiene arreglo, no te preocupes "ocúpate" y arréglalo, ¿que no tiene arreglo? pues tampoco te preocupes, que con eso no vas a ganar nada y agobiándote lo único que consigues es dejar pasar lo bueno que te rodea. 

No nos amarguemos la vida, que sigue siendo bella, y como muestra, un botón. Hoy, en Coruña, sin comerlo ni beberlo, me he llevado una de las mayores alegrías "atléticas" de lo que va de año (sin contar, claro, el paraíso alcanzado en la maratón coruñesa). Me había apuntado hace semanas a la carrera benéfica CONTRA EL CÁNCER, ¡CORRE! organizada por la Asociación española contra el Cáncer, la Fundación FEDYS (Educación, Deporte y Salud), el Ayuntamiento de Coruña, la Fundación Deporte Galego (¡mi fundación!) y no se quienes más. 
(Contra el cáncer, corre)
Se trataba de un 5000, que no son mis carreras favoritas ya que no entreno velocidad (series) desde el verano. Además ayer llovió sin parar así que la cosa no pintaba muy apetecible, encima, era el único de los habituales corredores de ferrolterra que acudía. Pero como la causa lo merecía, allá fui, a correr.

¡Y menos mal que fui!, lo pasé fenomenal, el sol brilló, el ambiente fue estupendo, la gente se volcó contra el cáncer, los pequeñajos se lo pasaron pipa, me salió un tiempo estupendo para ser yo y había un montón de gente (buena gente) conocida de otras carreras y de Coruña. Fueron 20 minutos escasos de carrera propiamente dicha, desde el Playa Club hasta el Millenium y vuelta al Playa, dos veces. Osea, dos cuestas arriba que se hacían durilas por el viento y dos magníficas cuestas abajo perfectas para darle caña a las piernas. Pena que la primera subida fui un poco lento, porque luego decidí arriesgar y la verdad es que me salió muy bien, un poco más y me quedaba en los 4 minutos pelados por km. De todas formas, lo mejor fue estar con buena gente, abrazos, palmadas, ánimos, cañitas...una gozada. Por ejemplo, fue estupendo ver a un conocido (una máquina, ultrafondista, ironman, un motivador que ayuda a los demás a través del deporte) feliz como un colegial por estar acompañado en esta carrera por su padre ya jubilado y por su hijo. Si es que es lo que digo yo...¡que la vida es bella!. 

Nada más por hoy, la semana que viene ,correré la última media maratón de la temporada hasta el próximo otoño, La Coruña 21, despacito y con buena letra, a ver si consigo bajar de la hora 35, que me está costando.
Mientras tanto, a currar duro esta semana, a correr y nadar todo lo que se pueda y, sobre todo, a ser felices y a tomarse las adversidades como lo que son, parte del guión, que sin tocar fondo a veces no se aprecia estar en la superficie, vamos, que queda mucho camino por andar. 

jueves, 10 de mayo de 2012

Como agua de mayo.

Hace un par de meses escribía por aquí que marzo mayeaba, y que lo íbamos a pagar en abril y mayo. También decía que tenía que llover puesto que los ríos (y en particular nuestro río Eume) estaban secos, tanto que daba pena verlos. Pues bien, se ve que es cierto el dicho que reza que hay que tener cuidado con lo que se desea, no vaya a ser que se cumpla...Se cumplió, se cumplió, empezó a llover y no paró. Semanas y semanas sin parar.

El pasado viernes, con eso de que el pinar estaba tan inundado que era imposible correr en él sin escafandra, y aprovechando que en ese momento (casi las ocho de la tarde) sólo lloviznaba un poco, se me ocurrió hacer la "tirada larga" de la semana por mis queridas Fragas del Eume. 16 o 17 km por la carretera que bordea el río, bajo un túnel de ramas de carballos, castaños, pinos y algún que otro eucalipto infiltrado, una gozada. Durante la ida (del "centro de interpretación" hacia el monasterio de Caaveiro, unos 8 km escasos) una vez pillado el ritmo adecuado iba, como siempre, pensando en lo divino y lo humano, haciendo planes, fantaseando y maravillándome de la fuerza del agua del río y los pequeños arroyos que en él desembocan, en comparación con lo cutre que era el caudal solo unas semanas antes. 


Al llegar a Caaveiro (la subida la hice andando, que uno será maratoniano pero sigue siendo un paquete)  y dar la vuelta, empezó el diluvio universal. Creo que nunca, en mis 40 tacos de calendario de vida, me había caído encima semejante aguacero, fuerte y continuado, ya que no paró hasta que llegué al coche, 40 minutos después. Parecía que, como dirían los galos de la irreductible aldea, "el cielo caía sobre nuestras cabezas" . El guardia forestal y los pocos usuarios del restaurante del río alucinaron al ver llegar a un tío delgaducho, vestido de corto, empapado y a toda velocidad en una tarde/noche tan desapacible. Aquí quería ver yo a Noé y sus homólogos de otras tradiciones, el tal Deucalión y Gilgamesh. Musgo les iba a salir en los huesos con semejante humedad. 


Pues bien, como yo siempre digo, nunca choveu que non escampara, así que ayer, por fin redescubrimos algo básico: ¡El cielo es azul! es más, ¡ha salido el sol! ¡albricias, alegría, alborozo! ¡resuenen con alegría los cánticos de mi pueblo!, después de mes y medio de diluvio continuado, he senttido el calor del sol en la cara y, lo que es más importante, después de un montón de tiempo ¡por fin he podido nadar otra vez en el mar!

Estoy contentísimo.Parecerá una chorrada pero es una gran verdad que la vida tiene otro color cuando sale el sol. Llevaba unos días que estaba todo el tiempo aplatanado y medio dormido, pero ha sido ponerme al sol media hora, pegarme un baño en agua salada y me siento pletórico. Ayer me escapé del trabajo a las 19.15, y al llegar a casa no tardé ni un minuto en ponerme el traje de neopreno y correr a la playa a nadar nuestra querida "ruta natatoria". De hecho estaba tan ansioso que nadé más distancia de la pretendida, saliendo del mar a las 21.30 casi, encantado y dejando que me secara el body serrano una brisa cálida del sur que ríete tú de los anuncios de colonia.  Aún no se me ha borrado la sonrisa y eso que hoy, con las coñas y el cansancio, me costó Dios y ayuda levantarme. 


En otro orden de cosas,después del maratón algo ha cambiado en mi afición atlética. Salgo a correr con mucho más placer que antes, pero también con mucha más tranquilidad. Aunque tengo tres carreras a la vista en 4 semanas (5000 metros contra el cancer en el paseo marítimo de Coruña; Media maratón La Coruña 21 la siguiente semana  y la mítica Milla Urbana de la Armada en la escuela Escaño de Ferrol 7 días después) no siento ninguna presión, me las tomo como simples"entrenos". Creo que el siguiente desafío debe ser algo distinto, más variado, un par de carreras de montaña en julio y agosto y un triatlón sprint (con la intención de acabarlo) en septiembre. A ver qué pasa, que siempre que hago planes algo ocurre que se tuercen y sin embargo cuando improviso, todo sale bien....Por lo pronto, sigo sin hacer "series" ya que cada vez que bajo de 4 minutos 10 segundos el kilómetro, me paso unos días sufriendo por la maldita periostitis tibial, y no me compensa en absoluto.


Así que, sin planes establecidos, lo que toca este fin de semana es nadar, aprovechar el sol y el calor y correr por sitios variados: río (Eume), mar (Cabañas) y montaña (As Pontes de García Rodríguez, con el compañero Chedo). En la variedad está el gusto, dicen, y soy uno de esos privilegiados que tiene variedad cerquita de casa. Si es que es lo que digo yo, las cosas pequeñas y cercanas son las que más alegrías dan y hacen que la vida sea bella, que sí, hombre que sí, que lo es a pesar de todo.