"Si quieres correr, corre una milla. Si quieres experimentar una vida diferente, corre un maratón" Emil Zatopek, la locomotora humana.
"No me hablen de posiciones y marcas de tiempo. Yo debo mi felicidad a integrar el pelotón" (Desconozco el autor, pero me gusta la frase)
Ayer fue 15 de abril. Hace exactamente un año, escribí que esa fecha la recordaría "durante mucho, mucho tiempo".
Ayer salí de casa dispuesto a recorrer la mítica distancia de 42 km que la separan de mi lugar de trabajo, en mi cochecito nuevo, justo a la hora en la que el año anterior sonaba el disparo de salida del primer Maratón de Coruña, "A Coruña 42".

Ayer comí con Santi, compañero de fatigas y sudores comentando sus entrenos para emular otra vez a Filípides y después "bajé" la comida paseando por cerca de Riazor, donde decenas de corredores entrenaban, sudando la gota gorda, aprovechando que por fin es primavera.
También ayer, en los foros de "Correr en Galicia" los compañeros de las Rías Baixas comentaban que uno de ellos participaba en el Maratón de Boston, el más antiguo de la era moderna, de los más míticos, junto con Nueva York y Londres.
Ayer, pues, todo parecía girar en torno al Maratón.
Ayer por la noche, después de cenar, las noticias hablaron del Maratón de Boston. Como ya es de dominio público, uno o unos malvados, por la motivación que fuese, empañaron el gran momento del deporte haciendo explotar varias bombas en las cercanías de la meta, asesinando a varias personas e hiriendo y mutilando a cientos.
Ayer ha muerto mucha otra gente en el resto del mundo, ha habido desgracias de las que ni nos enteraremos, ya, ya lo sé, en esta vida, a pesar de ser bella, hay gente mala por todas partes. También sé que gracias a Dios no murió tanta gente como en otros atentados, que allí, al ser un país desarrollado, los medios sanitarios salvarán vidas y órganos. Pero ha sido una bomba en un maratón, y eso a los que corremos nos ha impresionado mucho. Como dice Santi, correr es de valientes, matar es de cobardes.

Ayer fue un día triste. La bomba explotó cuando en el marcador parpadeaba el tiempo de los populares talluditos, 4:09:43, como bien ha recordado Alex. Miles de corredores habían superado la famosa "Colina del corazón roto", la parte más dura y mítica de la maratón de Boston: Heartbreak Hill son
varias subidas situadas entre el kilómetro 32 y 34 y que suelen ser
decisivas para el desenlace de la carrera. El compañero de Correr en Galicia está sano y salvo (es de los que acaban un maratón en 3.15) y fue una sorpresa escucharle hablando por la noche en las noticias.
Descansen en paz los fallecidos y que Dios perdone a los mal nacidos. Hoy hay que seguir adelante, queda mucho camino por andar y esperemos que muchos maratones por disfrutar. Espero que los asesinatos de ayer no nos hagan caer en una paranoia. Ojalá ayer no hubiese sido como fue, quiero olvidar las imágenes de la tragedia, prefiero recordar el documental “Spirit of marathon”, que empieza con una frase sobre la que los locos de ayer deberían haber meditado: Las pruebas de maratón son el mayor acontecimiento pacífico de una comunidad en toda la historia de la humanidad. Muchos lo consideramos así, y a muchos (ingenuos de nosotros) no nos cabe tal maldad en la cabeza.