Ese disco que da vueltas sin descansar, esa música que no podrás olvidar...("El mundo tras el cristal", La Guardia)
¡Cómo me gusta esa canción de La Guardia!, bueno, en realidad, cómo me gusta ese grupo y muchos más de los años 80. Yo no me conformo con ver "el mundo tras el cristal" como dice la canción, pero la frase que he tomado prestada para el título de esta entrada de nueva temporada del blog viene que ni pintada.
Es que es verdad, la vida da vueltas sin descansar, como los discos de antaño. Hace justo un año, compartí una entrada en mi "mucho camino" , que casi casi podría calcar hoy. El viernes pasado, mis amigos del grupo "Pádel Rock" volvieron a protagonizar la noche de las fiestas de Ferrol. La segunda edición del concierto "Un día cualquiera" (inicio de La chica de ayer, como todo el mundo sabe) fue todo un acontecimiento en la comarca.

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(Bea nadando con las Cíes al fondo) |
Y como el disco y la vida dan vueltas...es curioso que, al igual que el año pasado, tras el conciertazo tuve travesía a nado. Solo que esta vez ya fueron palabras mayores. el Domingo, tras un sábado de merecidísima resaca, conduje prontito hasta Vigo para participar (que no competir) con mi amiga Bea en la "Travesía a Nado Ría de Vigo". Se trataba de nadar desde Moaña, en la península del Morrazo, atravesando la Ría hasta el Club Náutico de Vigo. 3700 metros en linea recta que se convirtieron en unos 4300 por culpa de las corrientes y la marea que, al bajar, nos desviaba hacia la boca de la Ría. Me sentí como en mi primera media maratón, nervioso al principio, encantado con el ambiente y felicísimo al final, mención especial para la anfitriona Bea,que me presentó a todos los habituales de las travesías...
(Algunoscompas de entrenamiento) |
Se ve que los entrenamientos matutinos (y sin dormir apenas, muchas veces) de este verano con los compañeros triatletas (¡qué caña me han dado y qué madrugones!) de algo han servido porque la verdad es que no sufrí nada, de hecho fui "reservón" por miedo a desfondarme al no tener referencias, pero me salió muy bien y hasta hice algo de mi acostumbrada "vida social" en plena carrera/travesía, saludando a los conocidos con los que iba coincidiendo, disfrutando de las vistas (ver Vigo al frente, el Puente de Rande a la izquierda y las Islas Cíes a la derecha, mientras atraviesas la ría nadando es algo increíble) y sonriendo, levantando el pulgar y poniendo caras al público que nos aplaudía en las inmediaciones del Náutico...una travesía fija en mi calendario, desde luego, a ver si el próximo año el agua está un poquito menos fría. ¡Y pensar que hice mil veces ese trayecto en barco cuando vivía en Vigo!, que cosas tiene la vida, que vueltas da...

Como soy como soy, al tener que estar 10 días sin nadar ni remar, pues me dediqué a correr como un animal y claro...recaída en la lesión de tobillo de todo el año. Menos mal que cuando recaí ya podía volver a nadar, pero bueno. Si de algo ha servido este círculo de lesiones es para aprender que uno ya no es un chavalín...
Resultado de todo esto, pues que a pesar de un julio bastante satisfactorio en cuanto a entrenamientos, al final participé en pocas carreras, solo el clásico "Cross del Pinar de Cabañas" (de cabañés, debía llamarse, jeje) en el que disfrute como un enano y prticiparon buenos amigos de veraneo aparte de los corredores habituales de la comarca, y los 18 km de montaña del "Roteiro de San Bartolomé" en Monfero, preciosa carrera en la que casi me desfondo, pero eso si, sin perder la sonrisa.

Se acerca septiembre, se acabó lo que se daba. De pequeño, cuando terminaban las vacaciones y tenía que volver de Cabañas a Vigo me agobiaba, era como el episodio final de "verano azul". Gracias a Dios ya no, al fin y al cabo queda por lo menos un mes de disfrutar del mar, la playa, la luz y el sol (y de la lluvia cuando no haya más remedio) aunque sea trabajando, quedan muchos desafíos en los meses venideros, quedan muchas imágenes y recuerdos del verano y queda, cómo no? mucho camino por andar.... así que ¡cálcense los tenis que hoy empezamos!.